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Descubrir el mundo: cómo enseñar a tus hijos a respetar a los animales

Tippi Degré es una joven que estudia cine en la Sorbona y que dentro de un par de meses cumplirá 23 años. Su vida parece igual a la de cualquier otra parisina actual, pero su infancia demuestra que la relación de los niños con los animales y la naturaleza puede llegar a ser no solo beneficiosa y enriquecedora, sino casi mágica. Tippi nació en Namibia, adonde sus padres se trasladaron para trabajar como fotógrafos, y allí vivió una vida totalmente diferente a la que habría tenido en Francia: tuvo como amigos a los animales salvajes y como compañeros, vecinos y maestros vitales, a los miembros de las tribus que habitan esta zona. Sus padres retrataron estos años en el desierto africano a través de videos y fotografías, recopilados en varios libros y documentales. En un entorno que en principio podría haber sido duro y hostil, la pequeña aparece feliz y muestra una actitud de profundo cariño y cercanía hacia los animales.

Los estudios que destacan los beneficios del contacto entre los niños y los animales son muy numerosos y analizan muchas áreas diferentes. La relación con los animales puede ayudar a los más pequeños a desarrollar sus percepciones sensoriales y cognitivas, mejorar su empatía y el manejo de las emociones cuando ya alcanzan la edad preescolar, fomentar el sentido de la responsabilidad (por ejemplo, al cuidar una mascota) e, incluso, desarrollar el sistema inmunológico y evitar las alergias. También los niños con enfermedades físicas o mentales, problemas de aprendizaje o de desarrollo, como el autismo, se benefician de terapias con animales, que logran resultados muy positivos en su conducta e integración.

La relación que Tippi Degré logró con especies salvajes no está al alcance de muchas personas en el mundo, pero los animales forman parte de cualquier entorno, aunque sea urbano, y debemos aprender a convivir con ellos. Casi todos los niños tienen interés en el medio natural y sienten afecto hacia los animales de forma innata, así que los padres deben centrarse en continuar fomentando esa relación y educarles para que aprendan a tratarlos con el equilibro adecuado entre amor y respeto. Comprometiéndote en este tema desde el principio, conseguirás que tus hijos entiendan que los animales son seres vivos que sufren y sienten y cuya vida hay que respetar en todos los casos.

Si además quieres mejorar la relación de los niños con el entorno y la ecología, puedes revisar el artículo Fomentar el respeto por la naturaleza. ¿Nos vamos de excursión?, publicado en aulaPlaneta.

CONSEJOS

1- Despierta la curiosidad de tus hijos. Películas, documentales, libros y cuentos sobre animales pueden servir como un primer acercamiento de los niños al mundo animal de forma amena y divertida. Haz que se identifiquen con ellos para que los comprendan y los respeten.
2- Da ejemplo. Sé cariñoso y respetuoso con los animales, manteniendo las distancias con aquellos que puedan ser peligrosos, pero sin transmitir miedo a tus hijos. Demuestra interés por ellos y explica a los niños con tu propia conducta cómo deben tratarlos. Corrígeles cuando sean demasiado bruscos o hagan algo que pueda molestar al animal, porque en la mayoría de los casos no sabrán cómo deben comportarse.
3- Adopta una mascota en la familia. Puede llegar un momento en que en la familia decidáis tener una mascota. Puede ser muy positivo para los niños, porque les acercará al animal y podrán contemplar su día a día, entablando una relación mucho más estrecha con él. Es importante que les impliques en sus cuidados y rutinas diarias, como darle de comer o visitar al veterinario. También debes inculcarles medidas de higiene cuando interactúen con ellos.
4- Observa el medio animal urbano. Deja que los niños se acerquen a los animales de los vecinos o a aquellos que se crucen por la calle y explícales cómo deben tratarlos y jugar con ellos. También podéis visitar un refugio de acogida de animales abandonados para explicar a los niños la importancia de responsabilizarse de las mascotas. En algunos casos, estos centros permiten además actividades con los animales acogidos. Así, si no podéis tener un animal en casa, podréis disfrutar con ellos y al mismo tiempo ayudarles a mejorar su vida.
5- Acércate al medio animal salvaje. Haz salidas al campo, a una granja, un centro de interpretación o una reserva animal donde se pueda observar a los animales en su entorno natural. De esa forma, los pequeños podrán distinguir entre animales domésticos y salvajes y comprenderán que no pueden tratarlos de la misma manera.

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