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Claves para detectar si tu hijo sufre acoso escolar y saber ayudarle

No siempre sale a la luz y en los medios de comunicación, solo suele generar noticias cuando las consecuencias ya son demasiado graves. Pero el acoso escolar sigue existiendo en los centros escolares, aunque nadie hable de ello, especialmente sus protagonistas. Por eso es importante que sepas detectar si tu hijo está enviándote señales de que algo ocurre y, llegado el momento, puedas ayudarle.

Ten en cuenta que uno de los estudios más fiables realizados en España sobre este tema, el Cisneros X, señala que el 23 % de los alumnos han sufrido alguna vez hostigamiento continuado por parte de sus compañeros, especialmente en las edades más conflictivas, entre los 11 y los 14 años. Sin embargo, como indica un reciente informe de Unicef (Bienestar infantil en los países ricos, un panorama comparativo), solo un 10 % se atreve a reconocerlo.

CUANDO LA BROMA SE CONVIERTE EN OTRA COSA

El acoso ocurre cuando burlas o bromas de los compañeros derivan en agresiones físicas y psicológicas, más o menos veladas o directas –desde empujones o insultos hasta amenazas y palizas–, que suelen llevar al aislamiento de la víctima. Se trata de un maltrato intencionado y reiterado que se alarga en el tiempo y genera un gran estrés y trastornos psicológicos en el alumno acosado.

UN SUFRIMIENTO INVISIBLE

El acoso escolar no hace distinciones y puede afectar a cualquier niño, al margen de su físico o de su forma de ser. Así, puede sufrirlo tanto el más popular de la clase como el que no lo es. Lo más preocupante es que en muchos casos el sufrimiento del niño es ignorado por educadores y padres.

Por ejemplo, no siempre resulta sencillo detectar el acoso en el centro escolar, ya que el agresor suele actuar cuando nadie le ve. La agresión puede tener lugar incluso a través de Internet o el móvil, lo que se denomina como ciberacoso o ciberbullying, por lo que prácticamente resulta invisible a cualquiera que no sea la víctima y convierte el acoso en un infierno constante que persigue al niño también en casa. Todo ello hace que tu responsabilidad como padre sea especialmente importante en el control de este terrible problema. Los consejos que te proponemos a continuación te ayudarán a estar atento y saber cómo tienes que actuar.

SIETE CONSEJOS PARA DETECTARLO Y REACCIONAR

  • 1. Trata de prevenir antes que curar. Inculca a tu hijo la importancia de la convivencia y el respeto a los demás y enséñale que nadie tiene derecho a humillar ni tratar mal a otra persona. Refuerza su autoestima. Hazle ver que callarse ante ese tipo de situaciones no soluciona nada, que los conflictos deben afrontarse desde el diálogo, confiando en los adultos para protegerle. Si tiene claras las bases de un comportamiento justo y honesto será más sencillo que reaccione ante el menor signo de acoso o maltrato, ya sea hacia él o hacia un compañero.
  • 2. Presta atención a las señales. La vergüenza, el sentimiento de culpa y el silencio suelen ser reacciones ante el acoso, sobre todo en niños de más de diez años. Para descubrir si tu hijo está teniendo algún problema de este tipo, fíjate en sus reacciones, si se encuentra mal por las mañanas y no quiere ir a clase, cambia de hábitos, no quiere salir o quedar con amigos, está irritable o se muestra aislado e introvertido, llora sin motivo, sufre alteraciones del apetito o el sueño… Otros signos pueden ser más obvios y aun así pasarte desapercibidos, como que vuelva a casa con la ropa o el material rotos o tenga hematomas o heridas que no quiere explicar.  
  • 3. Si sospechas, habla con él. En el momento en el que pienses que tu hijo puede tener un problema de acoso, pregúntale directamente, anímale a hablar, explícale que estás preocupado y que puede confiar en ti.
  • 4. Si te lo cuenta, escúchale y actúa. Si tu hijo te dice que recibe insultos o agresiones, mantén la calma, no le culpes ni le presiones. Pídele que te cuente lo que ocurre de forma detallada y tranquila, de forma que puedas evaluar la gravedad de la situación y contar con todos los datos necesarios.
  • 5. Acude al centro escolar. No te enfrentes a los agresores ni a sus padres; el primer paso debe ser siempre acudir al centro escolar, hablar con los responsables y relatarles la situación. Explica a tu hijo que lo mejor es hablarlo con su tutor o su profesor, porque esa es la forma de solucionar el problema.
  • 6. Apoya a tu hijo y ayúdale a superarlo. Recurre a algún psicólogo o asociación especializada en estos temas para que os den pautas, tanto a ti como a tu hijo. Anímale a que amplíe su círculo de amigos y participe en nuevas actividades. Cambiarle de centro escolar debe ser la última opción y, además, no siempre soluciona el problema porque las actitudes violentas pueden repetirse.
  • 7. ¿Y si mi hijo es el agresor? Si sospechas o descubres que tu hijo está acosando a un compañero habla con él. No te muestres agresivo ni amenazante, aunque no comprendas por qué se comporta de esa manera. Intenta que se ponga en el lugar de la víctima, que piense cómo se sentiría en su situación y reflexione sobre cuál es el motivo de su agresividad. Ponte en contacto con el centro escolar para contrastar los hechos con ellos y llegar a un acuerdo sobre la forma en la que actuaréis para solucionarlo.

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