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Jerónimo García Ugarte: “Las Navidades perfectas desde un punto de vista educativo y emocional tienen que ser unas Navidades de mucho roce”

Jerónimo García Ugarte es profesor, filósofo y pedagogo. Sus más de veinte años de experiencia como docente le han llevado a asesorar a familias y centros escolares en materia pedagógica y de innovación educativa. Actualmente coordina los proyectos Red de emprendizajes y Cinco llaves para educar, enfocados al desarrollo de la competencia emprendedora y las competencias emocionales, respectivamente. En aulaPlaneta le entrevistamos acerca de cómo educar en Navidad.

aulaPlaneta: ¿Cómo sería la Navidad perfecta, desde el punto de vista educativo y emocional?

Jerónimo García Ugarte: Las Navidades perfectas desde un punto de vista educativo y emocional tienen que ser unas Navidades de mucho roce. Roce para reforzar el vínculo emocional con nuestros hijos y para seguir ayudándoles a construir un modo positivo de ser y estar en el mundo. Y cuando hablamos de roce tenemos que pensar tanto en las cosas cotidianas de cada día, como en los momentos más especiales para educar en valores. Pasear juntos disfrutando de la decoración navideña, sin necesidad de muchas palabras, también educa y nos une emocionalmente. Si buceamos en nuestros recuerdos de niñez, descubriremos que muchos de ellos tienen que ver con periodos como la Navidad. Quizás por eso, nuestro principal objetivo tiene que ser conseguir que algún día, esta Navidad de 2014, ocupe su lugar en los recuerdos de nuestros hijos. 

¿Qué actividades recomendarías a las familias durante estas fechas?

Sobre todo actividades en las que podamos participar todos los miembros de la familia y que nos vinculen a otros familiares, como los abuelos. Actividades que se salgan de la rutina habitual de todo el año y cuyo principal valor sea la convivencia.

Durante estos días, los padres tenemos que ceder protagonismo a nuestros hijos a la hora de elegir qué vamos a hacer, y buscar tanto esas actividades sencillas del día a día, como esas otras propias de estas fiestas, que resultan novedosas para nuestros hijos. Actividades en casa como ver juntos una película, jugar, colaborar en la decoración navideña; y actividades fuera con las que poder disfrutar del ambiente navideño, como ir a visitar los distintos belenes o árboles que adornan las ciudades, asistir a alguna representación teatral para niños, bastante frecuentes en esta época y, por supuesto, ¡ir a ver juntos los juguetes!

¿Cómo pueden combatir madres y padres el consumismo de estas fiestas y enseñar a sus hijos a disfrutar de las cosas que realmente importan? 

La principal herramienta con la que contamos los padres para no educar en el consumismo es la del ejemplo. Y precisamente es en esta en la que más solemos fallar. Vivimos en una sociedad que continuamente nos vende una idea de felicidad basada en “el tener” y cuyo punto álgido del año son las fiestas navideñas. Sería utópico pensar que el nivel de consumo durante estas fiestas, en gran parte de las familias, es similar al del resto del año; pero tampoco podemos entrar al “cebo” de la publicidad y caer en el extremo del consumo excesivo. Como padres tenemos que saber cuál debe ser nuestro término medio y transmitir a nuestros hijos el disfrute y la felicidad de las pequeñas cosas de la vida. Y para ello nada mejor que acompañar nuestras palabras con nuestros hechos. Sin olvidarnos nunca de aquellas familias que no van a tener la posibilidad de elegir cuánto quieren consumir. 

¿Cómo hay que escribir una buena carta a los reyes? ¿Deben ayudar los padres?

Escribir juntos la carta a los Reyes Magos puede convertirse en un momento divertido y también educativo. A lo largo de nuestra vida este tipo de momentos no van a estar siempre ahí, y por eso es importante no dejarlos pasar. Al participar de un momento tan importante para ellos, reforzamos nuestros lazos emocionales y podemos ayudarles a discernir entre los juguetes que realmente les gustan y los que solo son fruto del deseo de acumular. Al mismo tiempo, les ayudamos a valorar las cosas y a saber renunciar, sin frustraciones, pensando en que también sus hermanos o los demás niños tienen que recibir juguetes, y que el almacén de los Reyes Magos es limitado. 

¿De qué tipo deben ser los regalos? ¿Cuántos?

Debemos combinar los regalos puramente lúdicos con aquellos que aúnan lo lúdico y lo formativo. Por supuesto, tenemos que incluir algunos de los que han pedido y que les servirán para pasar un buen rato. Pero también hay que tratar de inculcarles el interés por juguetes formativos, como puzzles o construcciones, que a veces no son capaces de descubrir hasta que no los tienen en sus manos. Por eso, debemos “añadirlos” a su carta… Otro punto que considero importante es que se combinen los juguetes que pueden ser de uso exclusivamente individual con aquellos diseñados para disfrutar con otros: amigos, hermanos…

Respecto a la pregunta de cuántos, nada mejor que nuestra experiencia como padres para saber que cuando nos hemos pasado en el número, una parte importante de estos juguetes de más ha acabado en lo alto de un armario. Quizás, para poder responder, lo mejor es preguntarnos cuántos de los regalos que han pedido van realmente a disfrutar. Y lo que nunca debe faltar es algún cuento o libro.

A veces, cuando los niños no reciben todo lo que querían, se frustran. ¿Cómo hay que educarlos para evitar esa frustración? 

La tolerancia a la frustración se educa. Y la mejor manera de hacerlo es buscando el equilibrio entre el SÍ y el NO. Si siempre educamos desde el SÍ, seguramente nos convertiremos en unos padres “excelentes” para nuestros hijos. Como ellos dicen, unos cracks. Pero si de lo que hablamos es de educar, les estaremos haciendo un flaco favor. Los padres no solo tenemos que pensar en lo que hoy es bueno para nuestros hijos, sino en lo que será bueno para ellos el día de mañana. Desde que son pequeños tenemos que inculcarles que no todo lo que uno desea se puede conseguir y que eso no tiene que afectar a un modo optimista de entender la vida. Cuando educas a un hijo solamente desde el SÍ, lo que realmente le enseñas es a que te diga NO. 

La crisis económica ha hecho que la situación de muchas familias estos últimos años sea difícil. ¿Cómo se puede explicar esta situación a los niños? 

Nuestros hijos tienen mucha más capacidad de la que en ocasiones pensamos para aceptar situaciones o momentos difíciles, siempre y cuando sepamos explicárselas con claridad, según su edad, y con mucho cariño. Siempre debemos intentar agudizar nuestra creatividad para que algo pequeño se pueda convertir en algo grande, compensar las carencias materiales con la “opulencia” emocional. Conseguir que un pequeño juguete entregado con mucha ilusión sea más agradecido que un gran juguete entregado con rutina. Sé que es difícil, pero en ocasiones tenemos que dejar un poco de lado nuestras preocupaciones para conseguir disfrutar compartiendo tiempo, jugando juntos. Espero también que los padres que no están atravesando por una situación difícil no se olviden de esa otra realidad, y que, junto a sus hijos, sean capaces de dejar en el sitio adecuado esos juguetes que van a terminar en lo alto del armario. 

¿Cómo hay que educar a los hijos para que sean solidarios y aprendan a compartir en estas fechas?

La solidaridad se educa con pocas palabras y muchos hechos. Hechos como el ser capaces de renunciar a alguno de los juguetes que van a pedir y entregarlos a alguna organización que recoja juguetes durante estos días. O subirse al armario a buscar los que nunca se utilizaron. Educar en la solidaridad es educar en el servicio a los demás y en el agradecimiento, en la idea de que solamente buscando la felicidad de los demás podremos encontrar la nuestra. Y qué mejor que empezar por enseñar a nuestros hijos a agradecer a sus abuelos todo el tiempo que en estos tiempos difíciles les están dedicando. 

Más información:

Blog oficial de Jerónimo García Ugarte

Proyecto  Cinco llaves para educar

Proyecto  Red de emprendizajes

Artículo Ocho claves para escribir una buena carta a los Reyes Magos

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