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Cómo usar el video en las aulas

En la actualidad, prácticamente todos los docentes combinan recursos multimedia, de una manera u otra, en su rutina dentro de las aulas. La tecnología se ha apoderado de todos los ámbitos y sectores, y el aprendizaje no iba a ser menos. Sin embargo, cabe decir que las TAC jamás podrán substituir la figura del profesor. Acciones como la acogida, el acompañamiento, el fomento del pensamiento crítico y la reflexión siguen siendo responsabilidad directa de la comunidad docente.

Una de las maneras, cada vez más comunes, de introducir la tecnología en las clases es la utilización de vídeos. La proyección de recursos multimedia ofrece diversas ventajas al profesorado a la hora de transmitir conocimientos de manera más cercana y realista, así como algunas ventajas al alumnado ya que se encuentra predispuesto a absorber material a partir de este soporte. Aun así, también existen algunas desventajas, o mejor dicho, obstáculos, que pueden dificultar un poco la tarea del docente.

Ventajas:

  • El visionado de vídeos suele formar parte del tiempo de ocio de los alumnos y por tanto, puede representar un elemento motivador para su aprendizaje.
  • Proyectar un vídeo durante la clase magistral rompe con la monotonía que genera el uso excesivo del libro de texto.
  • El vídeo va más allá del texto y muestra elementos no verbales propios de la comunicación, así como las actitudes, los gestos, las miradas, las distancias entre los interlocutores…
  • Sitúa a los alumnos en contextos más realistas y similares a su día a día en comparación a audiciones o simples ejercicios de comprensión lectora.
  • En un mundo lleno de impactos, color y dinamismo, los alumnos más jóvenes cada vez están más acostumbrados a recibir información mediante este soporte.
  • Muestra la gran variedad de situaciones lingüísticas y evita que se trabaje el idioma de forma aislada. Es un reflejo de las sociedades y su cultura.
  • Sensibiliza a los estudiantes de manera especial con las causas que aparecen en pantalla y puede crear curiosidad e interés por el arte del cine.
  • Cada vez es más fácil acceder a películas, entrevistas con los actores, reportajes… E incluso, de ejercicios y recursos de otros compañeros de profesión para trabajar el vídeo en el aula.

Desventajas:

  • Trabajar con videos exige un compromiso por parte del docente, ya que no consiste tan solo en su proyección. El profesor debe tener cuidado a la hora de escoger el material, valorar si encaja con el nivel de la clase y preparar actividades instructivas y motivadoras al mismo tiempo.
  • Si las actividades de limitan al visionado del vídeo, puede crear pasividad entre el alumnado. También puede ocurrir si se convierte en un recurso habitual y repetitivo en las aulas.
  • Es importante que los alumnos comprendan qué se espera de ellos, ya que estos ejercicios pueden resultar más ambiguos que aquellos más tradicionales de pregunta y respuesta.
  • La tipología de los cursos no siempre permite un visionado completo de películas o documentales, por eso se debe hacer una reflexión sobre las partes que aporten más valor a la lección.

El vídeo didáctico se ha convertido, cada vez más, en un apoyo en los procesos educativos porque ofrece posibilidades distintas a los soportes más tradicionales como el audio o el texto. Además, se pueden adaptar a las necesidades de cada grupo a partir de diferentes tipos de actividades. Las actividades pueden realizarse antes de ver el vídeo o recurso (pre visionado), pueden realizarse mientras se está proyectando (durante el visionado) o una vez ha terminado (post visionado). Aquí recogemos algunos ejemplos que pueden ser útiles para preparar el material necesario para el docente.

  • Pre visionado: estas actividades tienen la función de despertar el interés de los alumnos y de transmitir los conocimientos previos que la clase requiere para entender el tema. También, es el momento de explicar en qué asuntos deben prestar especial atención y comprendan qué se espera de ellos así como los métodos de evaluación que se utilizaran para valorar su tarea.
  • ­Preguntas. Antes de ver el reportaje, película o corto, los alumnos preparan una serie de preguntas sobre qué quieren aprender durante el visionado. La temática de las preguntas dependerá del tipo de recurso multimedia. Por ejemplo, en el caso de un reportaje sobre una ciudad, los estudiantes podrán preguntarse aspectos como el clima, la situación geográfica, el peso del sector primario, secundario o terciario, la cultura… Si se trata de una película sobre algún hecho histórico el principal asunto de debate será el contexto social y político.
  • Preparar una presentación. Durante el curso, los alumnos se pueden organizar en pequeños grupos para preparar una presentación sobre diferentes aspectos del tema global. Así pues, el trabajo puede concluir con el visionado de una película o documental donde todos los grupos puedan reafirmar sus conclusiones y, al mismo tiempo, afianzar los conocimientos que han aportado el resto de sus compañeros.
  • Escribir un guion. Antes de reproducir el recurso seleccionado, podemos entregar algunos datos e información a nuestros alumnos para que ellos puedan preparar un posible guion. De esta manera, dejaran volar su imaginación y se pondrán en la piel de los protagonistas desde el primer momento. El primer visionado puede ser sin sonido para hacer que los estudiantes se fijen en aspectos culturales y comunicativos como los gestos, las miradas o la distancia entre los personajes. Así, también se creará un ambiente de expectación propicio.
  • Imaginar el porqué del título de la película. El profesor será el moderador de un debate entre los alumnos de la clase sobre el motivo del título de la película, corto o reportaje. A partir de las diferentes aportaciones, el grupo de estudiantes pueden tratar de imaginar la historia y el desarrollo de las acciones antes de ver el vídeo.
  • Durante el visionado: estos ejercicios se deben realizar al mismo tiempo que se está proyectando el vídeo, ya que pide a los alumnos información precisa sobre lo que están viendo en ese momento. Suelen consistir en identificar o detectar elementos que aparecen en la acción.
  • Completar el guion. Primero, entregar una transcripción incompleta a cada uno de los alumnos, o bien de la banda sonora o bien de alguna escena concreta que nos interese en particular. De esta manera, se pueden trabajar temas relacionados con el lenguaje, desde introducir nuevas palabras de un idioma extranjero, practicar la conjugación de los verbos, hasta trabajar los argots i las variantes de la lengua según el entorno cultural. Los estudiantes deben completarla tras uno o varios visionados, dependiendo el grado de dificultad del ejercicio y del vocabulario vídeo.
  • Una imagen vale más que mil palabras. A partir de un recurso multimedia, podemos destacar diferentes escenas o momentos para tratar con más detalle algunos temas que nos interesen. Así pues, se puede congelar una imagen para que los alumnos procuren descubrir los aspectos culturales, históricos, sociales o científicos que se identifican. Con las diferentes aportaciones, se puede generar un debate en aula para que el visionado sea más enriquecedor.
  • ¿Dónde está? Durante el visionado, los alumnos deben localizar un elemento (puede ser un personaje, un objeto, un animal, un alimento…) que se haya definido previamente. Este ejercicio obligará a los estudiantes a estar atentos mientras se proyecte el vídeo y puede suscitar un debate una vez se haya acabado. En el caso de una película, podemos escoger un personaje secundario pero clave para el desarrollo de la acción.
  • Post visionado: este es el momento de pedir a los alumnos que intenten resolver diferentes actividades a partir de la información que han adquirido tras el visionado. En la mayoría de los casos, acostumbran a ser ejercicios de debate por tanto, si el profesor lo cree apropiado, los alumnos se pueden organizar en parejas o grupos. Siempre que sea necesario, se puede volver a ver el vídeo o pararlo en alguna secuencia para hacer énfasis en los aspectos deseados.
  • ¿Cómo lo interpretas? Una vez se haya acabado la película o el reportaje en cuestión, los alumnos tienen que preparar un resumen, una reflexión o unas conclusiones sobre la proyección. A continuación, es interesante hacer un ejercicio de comparación y contrastar las diferentes interpretaciones. En estos casos, quedan patentes los distintos puntos de vista y percepciones de una misma realidad.
  • Yo no lo sabía. Es un método para que los propios alumnos se autoevalúen y paren atención a todos los aspectos y contenidos nuevos que han adquirido gracias al recurso multimedia, ya se una película o un documental. La manera más sencilla es preparar una lista con todos los conocimientos Con una finalidad eminentemente auto evaluativa e intercultural, se les pide a los alumnos que elaboren una lista de aquellos aspectos que han descubierto a partir de un determinado programa, que les han sorprendido o que han transformado su visión de un determinado tema.
  • No es verdad. Los alumnos deben contrastar lo que han visto y oído en el programa con informaciones que se les proporcionan y descartar las falsas.
  • Igual y diferente. Tras visionar el reportaje, los alumnos comentan las similitudes y las diferencias entre la comunidad que han visto y la región donde viven habitualmente o donde estudian español en este momento.
  • Presente o en pasado. Si hay varios personajes, intentar contar la historia desde el punto de vista de cada uno de ellos, es decir, cambiar la perspectiva narrativa.

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