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Ocho claves para enseñar a tus alumnos a escuchar de forma activa

La escucha activa implica prestar atención al interlocutor, concentrarse en el mensaje que nos transmite y ofrecer feedback. Por ello, facilita el entendimiento mutuo y, en el ámbito educativo, favorece la asimilación de contenidos y mejora el proceso de aprendizaje. Resulta esencial en cualquier metodología, pero es especialmente importante en el trabajo cooperativo, donde los alumnos deben construir su propio aprendizaje a partir de las exposiciones y respuestas que van realizando los miembros del equipo. Como ocurre con muchas otras habilidades, la escucha activa también puede practicarse y aprenderse y es una destreza que resultará útil a tus alumnos tanto dentro como fuera del centro escolar. Te explicamos ocho claves que debes transmitir a tus alumnos para que escuchen de forma activa.

Ocho claves para enseñar a tus alumnos a escuchar de forma activa

  1. Mantener contacto visual. Puede parecer un detalle sin importancia, pero mirar a quien nos habla es el primer paso para la escucha activa. De este modo, no solo se atiende a lo que el interlocutor dice, sino también a cómo lo dice y los documentos o materiales que pueda mostrar. Así el feedback es mucho más claro.
  2. Atender a todo el contenido. Es importante escuchar de manera global el mensaje, es decir, prestar atención a todo lo que nos están contando sin juzgar ni interrumpir, con interés y abiertos a puntos de vista, ideas y opiniones que no siempre coincidirán con las propias. Enseña a tus alumnos prepararse para atender con los cinco sentidos a lo que les dice su interlocutor, detectando las principales ideas y argumentos y respetando su tiempo.
  3. Evitar conclusiones o respuestas prematuras. La precipitación es uno de los motivos principales por los que falla la escucha activa, ya sea porque creemos saber lo que nos van a decir antes de oírlo o porque ya estamos pensando en lo que vamos a contestar. Debes alertar a tus alumnos para que eviten estos dos fallos básicos, esperen a que su interlocutor termine en vez de dar por supuesto lo que va a decir y respondan solo después de escuchar los argumentos.
  4. Tener en cuenta la comunicación no verbal. Con el contacto visual y la atención al contenido debe llegar también la observación del lenguaje no verbal, que supone entre un 65 % y un 80 % de nuestra comunicación con los demás. Tus alumnos deben fijarse en la expresión, la postura y los gestos del interlocutor y, además, cuidar los propios cuando se expresan.
  5. Demostrar que se escucha. Además de estar efectivamente escuchando y asimilando lo que se dice en la conversación, es importante transmitirlo al interlocutor. Se puede hacer mediante gestos, interjecciones de refuerzo o asentimientos y, también, citando o repitiendo algún detalle de lo dicho por la otra persona cuando se responda, remarcando así que se ha escuchado. Anima a tus alumnos a verificar, parafrasear, resumir y expresar con sus propias palabras los argumentos de los compañeros y responder teniéndolo en cuenta.
  6. Hacer preguntas. Escuchar activamente implica mostrar interés por comprender y asimilar lo que nos cuentan, lo que implica preguntar, pedir más información y plantear dudas sobre todo aquello que queramos ampliar o entender mejor. Antes de responder, tus alumnos deben tener claro lo que han escuchado y eso en muchos casos requerirá preguntar a su interlocutor.
  7. Mostrar empatía. Ponerse en el lugar del otro es importante cuando se exponen argumentos, pero todavía más si en el diálogo se exponen sentimientos, valores o ideas que requieren profundidad. En cualquier caso, tus alumnos deben ser capaces de comprender que su interlocutor ha tratado de expresar sus opiniones y contenidos de la mejor manera posible y responderle, pedir aclaraciones o contraargumentar sin menospreciarle y con respeto.
  8. Centrarse en el objetivo. Para que una conversación y un trabajo cooperativo sean eficaces, los participantes deben mantenerse centrados durante el proceso de escucha y respuesta, sin distraerse ni desviarse del tema. Recuerda a tus alumnos que deben tener siempre presente la pregunta que quieren responder, el trabajo que deben realizar o la tarea que hay que completar. De este modo, podrán reconducir los discursos de sus compañeros o los suyos propios para que se ajusten de forma específica y concreta al objetivo de la conversación o el trabajo.

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