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Diez consejos para gestionar los conflictos en el aula

Los conflictos implican situaciones en las que dos o más personas tienen un desacuerdo o se encuentran en oposición porque sus intereses o intenciones resultan incompatibles. En el aula, pueden darse conflictos entre el profesor y los alumnos o entre los propios alumnos, y tanto unos como otros pueden generar un clima que dificulte el desarrollo de las clases y tu labor como docente. Sin embargo, si se afrontan de manera adecuada, pueden contribuir a mejorar la relación entre las personas enfrentadas y en el grupo donde se integran, abriendo nuevos caminos y posibilidades de avanzar. Te damos diez consejos que puedes poner en práctica para gestionar y resolver los conflictos en el aula.

DIEZ CLAVES PARA AFRONTAR EL CONFLICTO

  1. Trabaja en la prevención. Un buen ambiente en el aula y una adecuada disciplina pueden ayudarte a evitar el inicio de conflictos. Actúa de manera individual con los alumnos que puedan presentar problemas o dificultades, practica el refuerzo positivo, educa en valores y favorece el desarrollo de habilidades emocionales y de competencia social en tus estudiantes a través de actividades grupales. Puedes establecer unas normas básicas de convivencia como estas y llevar a cabo actividades para mejorar el diálogo y la convivencia en el aula. Esta guía de normas de aula y proactividad, Bientratando, incluida en la campaña para la mejora de la convivencia en las aulas navarras, también puede servirte de ayuda.
  2. Fomenta y cuida la comunicación. Tanto la comunicación verbal como la no verbal marcan las relaciones en el aula. Debes trabajar las habilidades comunicativas de tus alumnos pero también las tuyas, porque de ellas depende en buena medida que en el aula haya un clima de tranquilidad o de crispación. Cuando el conflicto ya se ha desarrollado, la comunicación también puede ser la llave para afrontarlo con calma, mediante el diálogo y la escucha activa de las partes implicadas. Aquí tienes algunas ideas sobre la importancia de la comunicación en los conflictos.
  3. Mantén el control del aula. Aunque el diálogo y la colaboración entre alumnos y docentes son importantes, como profesor te corresponde marcar el ritmo y el desarrollo de la clase. Es importante que, ante problemas de conducta o faltas de disciplina, puedas mantener ese control sin alterarte, evites el enfrentamiento directo o la discusión y te mantengas firme. Responde con calma y rotundidad y, si lo consideras necesario y el conflicto se repite, habla con el alumno o alumnos implicados de manera individual, fuera de clase, donde los estudiantes conflictivos no se sienten tan protegidos y será más fácil reconducir su conducta.
  4. Prepara a tus alumnos en la gestión de conflictos. Si tus estudiantes están preparados para analizar, afrontar y resolver los problemas que les surjan conseguirás que muchos conflictos se zanjen antes de agravarse. Este cuaderno de actividades sobre mediación y resolución de conflictos tiene ideas interesantes para Primaria y en este documento o este encontrarás reflexiones y propuestas de trabajo para Secundaria.
  5. Analiza la naturaleza, gravedad y persistencia del conflicto. En el aula pueden darse diversos tipos de conflictos (curriculares, sociales, culturales o relacionales) y en distintos grados de intensidad. Es importante que identifiques el origen del conflicto, el problema concreto, quién está implicado y cuáles son las necesidades e intereses de todas las partes del conflicto. Por ejemplo, en pequeños problemas diarios, o con alumnos que solo quieren llamar la atención, la solución puede estar en mantenerte firme, conservar la calma y, simplemente, seguir con el desarrollo de la clase. Pero si el conflicto se repite o se agrava, tendrás que recurrir a estrategias de intervención: consenso, mediación, conciliación, arbitraje, arreglo normativo etc.
  6. Pon en práctica distintas dinámicas de resolución de conflictos. Según el tipo de conflicto al que te enfrentes o la edad de los alumnos, las medidas para solucionarlo pueden variar. Tras analizar la situación, opta por la dinámica o actividad que consideres más adecuada. Este artículo te explica las principales dinámicas de resolución de conflictos en el aula y en este documento encontrarás un manual de actividades para la resolución creativa de conflictos.
  7. Busca soluciones concretas, constructivas y duraderas al problema. En vez de enfocar el conflicto desde las posturas de quienes lo protagonizan, analiza los intereses y necesidades de cada uno y, en un ambiente de negociación, ayuda a cada uno a reflexionar sobre la situación y armonizar sus posiciones. Debes profundizar en las causas del conflicto y no solucionarlo de manera superficial o temporal ni limitarte a dar la razón a una de las partes, sino encontrar las claves para atajarlo y resolverlo a largo plazo.
  8. Recurre a la mediación. Cuando las partes implicadas en un conflicto no consiguen resolverlo por sí mismas, se puede poner en práctica esta herramienta, muy útil para los enfrentamientos entre alumnos donde el docente ejerce de mediador. Tu papel en este caso es favorecer el proceso y ayudar así a las partes a tomar decisiones y llegar a un acuerdo: reúne a los implicados en el conflicto, escucha sus opiniones y su versión, promueve el diálogo entre los implicados e invítales a buscar soluciones. También puedes poner en práctica la mediación entre iguales, donde el mediador es otro alumno no implicado en el conflicto. En cualquiera de los casos, se trata de una técnica muy interesante porque se basa en la comunicación, la autonomía y la igualdad y, por lo tanto, es una buena alternativa a los castigos y sanciones. Además, al aceptar los protagonistas sus propias resoluciones, es más probable que sean justas y equitativas y los actores se comprometan con ellas y las cumplan. Esta guía repasa los enfrentamientos que pueden surgir en el ámbito educativo y explica las claves de la mediación.
  9. Actúa de manera coordinada. Cuando hay un alumno o un grupo o clase que genera conflictos es importante diseñar una estrategia compartida con el resto de profesores, de modo que el problema se afronte de manera transversal y coordinada. Así, unos y otros docentes compartirán los mismos criterios, avanzarán en la misma dirección y contribuirán a reforzar la resolución del conflicto. En los casos más graves o cuando así lo decida el equipo docente, puede ser necesario involucrar también en este plan coordinado a la familia, como parte esencial de la educación del niño.
  10. Haz un seguimiento. Los actos de violencia y otros conflictos requieren cierto seguimiento. No descuides la situación una vez resuelta, presta atención a cómo evoluciona y, ante cualquier indicio de que el conflicto resurge, actúa para atajarlo y refuerza las normas o las soluciones consensuadas.

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