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Educación musical: ¿cómo ayuda a los más pequeños?

 

 

 

 

Que la música amansa a las fieras y ensalza el espíritu es algo por todos sabido. Desde el inicio de los tiempos, las sociedades humanas se sirvieron del arte para educar y construir ese bien común que hoy llamamos cultura. La narración de la historia de los pueblos, la ética y la estética fueron algunos de los campos de conocimiento que más se beneficiaron de las formas artísticas de expresión en la antigüedad, pero si a día de hoy hay una reina en esa categoría esa es, sin duda, la música.

    Al margen del valor estético y la naturaleza propiamente artística y personal de la música –la música entendida como fin en sí misma–, hay que reconocer la enorme capacidad de la música como medio, como herramienta de comunicación social y transmisión de valores. Si bien hace años que los expertos valoran los efectos positivos de la música clásica en los más pequeños para fomentar su concentración y aumentar su capacidad de relajación, cabe decir que las familias pueden hacer mucho más para beneficiarse de la música como herramienta educativa.     Dejar de lado la vergüenza y cantar con ellos es una buena manera de empezar. Utilizar canciones adecuadas para su edad desde pequeños potenciará la memoria que necesitarán para estudiar cuando sean más mayores. Según afirman los psicólogos y especialistas en educación, aprender canciones desarrolla múltiples capacidades relacionadas con el proceso cognitivo y con la dimensión comunicativa y humana.     Entre otras capacidades que la música ayuda a desarrollar se hallan, por ejemplo, la atención, la concentración, la tolerancia, la sensibilidad o el autocontrol, además de la imaginación y la creatividad cuando se trata de crear música. Asimismo, está comprobado que el desarrollo de la competencia musical favorece el aprendizaje de materias como las lenguas, las matemáticas, la historia y los valores estéticos y sociales.  
Más que enseñar a los pequeños solfeo, ritmo o audición –aspectos que pueden aprender en el colegio o en academias de música–, se trata de hacerles disfrutar de la música y en especial de aquella que les pueda aportar nuevos conocimientos. Como s ha mencionado, cantar en familia para pasar un buen rato puede ser un buen paso en esa dirección. Para ayudarte, queremos ofrecerte a modo de resumen algunos consejos sobre el tema.   CONSEJOSMotiva a tus hijos para que asocien la música y la canción con momentos de alegría y ambientes de amistad y entretenimiento.   • Busca canciones tradicionales sencillas para los más pequeños, como las que hablan de animales y fenómenos atmosféricos. En la mayoría de tiendas de música se pueden encontrar recopilatorios con selecciones de canciones infantiles que están muy en consonancia con la educación.   • Céntrate en que tus hijos aprendan y disfruten y despreocúpate de cómo lo hacen. En estos casos, la afinación es lo de menos; lo que cuenta es la motivación.   • Complementa su formación cultural llevándoles a conciertos musicales de todo tipo y espectáculos de danza para que desarrollen su propio gusto artístico. Para los más pequeños es recomendable asistir a espectáculos especialmente dirigidos a su grupo de edad para que puedan disfrutarlos al máximo.   • Anima a tus hijos a que creen sus propias canciones y a que experimenten con instrumentos musicales para descubrir si les gustaría estudiar para aprender a tocarlos. Recuerda que nadie nace sabiendo si de mayor será un Mozart o un Vivaldi.     Más información:

 

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