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National Novel Writing Month: novelistas en horas de clase

Tres días a la semana, durante más de una hora, los alumnos de la escuela de Secundaria Kenilworth (Petaluma, California) se convertían en pequeños Edgar Allan Poe, Mark Twain o Miguel de Cervantes. Los estudiantes dedicaron todo un mes a escribir su propia novela. La experiencia, desarrollada en noviembre de 2011, tuvo resultados muy positivos. “Es mejor que hacer exámenes y aprender gramática”, contaba Jessie Rivera, una alumna que escribió una novela sobre la vida de tres amigas. “Tengo 13 años y estoy escribiendo un libro. ¿Cuántas personas pueden decir eso?”. En el transcurso de la experiencia, los estudiantes podían compartir con sus compañeros sus dudas, comentarios o las primeras líneas de su trabajo a través de Google Docs.

El proyecto forma parte de la campaña online National Novel Writing Month (Mes Nacional de la Escritura de Novela, en su traducción al español), fundada en 1999 por el escritor y periodista Chris Baty con el objetivo de animar a los pequeños escritores y de descubrir futuros novelistas. A este propósito se sumó, entre otros muchos, Laura Bradley, profesora de lengua de la escuela Kenilworth, que experimentó con casi cien estudiantes. Bradley concibe la lectura y la escritura “como una forma de desarrollo de habilidades […] no se puede enseñar inglés solo con un libro de texto”. La iniciativa también contó con la ayuda de la Fundación Educativa de Petaluma, que subvencionó a la escuela para comprar un ordenador portátil a cada alumno y así facilitar la tarea.

Con este proyecto, Bradley dio un giro a los procesos de enseñanza porque, durante el tiempo que duró, se suspendieron los exámenes, los trabajos y las tareas previstas en el plan de estudios. Cuentan que el objetivo era mejorar el conocimiento y despertar la pasión por la palabra escrita; eso sí, sin dejar de lado los criterios importantes de la educación.

La profesora inició el proyecto con el apoyo del director de la escuela, que aceptó la propuesta sin dudarlo. Lo que no tenía tan claro era cuál sería la reacción de los alumnos. Afortunadamente, Bradley asegura que entendieron el concepto y el objetivo rápidamente. Cuenta que se implicaron mucho en el trabajo y que incluso se documentaban y veían películas para inspirarse. “Me he quedado sorprendida por el compromiso de los estudiantes […] escriben sin parar”, contaba la profesora durante el mes de escritura.

Los alumnos que alcanzaban el número de palabras establecidas en el tiempo estimado podían publicar sus novelas en Createspace, un editor en línea. Además, la escuela organizó una lectura conjunta donde los estudiantes podían compartir sus trabajos fuera del mundo virtual. Al finalizar, los chicos habían cambiado su manera de ver la literatura. “Ahora, cuando hablamos acerca de la escritura, lo hacemos desde la perspectiva del escritor”, explicaba.

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