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Ya está aquí la selectividad

Esta semana comienza en todo el país, con diferentes fechas según la comunidad autónoma, una de las pruebas más temidas del año, la selectividad, que sin embargo, no tiene por qué suponer ningún problema para la inmensa mayoría de los estudiantes.

La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) se divide en dos fases, una general y una específica. La general es obligatoria e incluye cuatro exámenes –cinco en las autonomías con lengua propia– de las materias comunes de segundo de Bachillerato, es decir, Lengua Castellana y Literatura, Historia de la Filosofía o Historia de España, Lengua extranjera y una asignatura de modalidad. La fase específica es voluntaria, sirve para mejorar la nota final e incluye hasta cuatro exámenes de materias de modalidad de segundo de Bachillerato elegidas por el alumno (se contabilizarán las dos mejores notas).

Hay que tener en cuenta, además, que la selectividad o PAU supone un 40 por ciento de la nota final, mientras que el otro 60 por ciento corresponde a la media de Bachillerato. La fase específica se ha diseñado para aquellos estudiantes que quieran cursar carreras universitarias con gran demanda, ya que permite alcanzar una puntuación de hasta 14 puntos en vez de los 10 que se pueden obtener como máximo realizando únicamente la fase general.

TRANQUILIDAD Y CONCENTRACIÓN, LA MEJOR RECETA PARA SUPERAR LA SELECTIVIDAD

Pese al respeto que impone esta prueba y la sensación de vértigo con la que los alumnos se enfrentan a ella, lo cierto es que los conocimientos que exige se han asimilado durante el curso y se han repasado y preparado en los días anteriores a la prueba. El trabajo, por lo tanto, ya debe estar hecho. Resúmenes, esquemas y guiones pueden servir para un último vistazo pero, para que todo salga bien, es importante controlar los nervios y evitar el estrés, dormir las horas necesarias la noche anterior, levantarse con tiempo suficiente para ir al examen con calma y desayunar bien.

Cada examen dura una hora y media e incluye dos opciones a elegir. Una vez enfrentados a la prueba, como en cualquier examen, hay que controlar el tiempo, leer atentamente lo que se pregunta, pensar antes de escribir, estructurar la respuesta… La organización y la concentración son muy importantes, porque en todos los ejercicios, independientemente de la materia, se valorará la capacidad expresiva y la corrección idiomática, el vocabulario, la sintaxis, la ortografía y una presentación adecuada.

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