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Verano: claves para mezclar diversión y refuerzo escolar

Como nos ocurre a los adultos, los niños llegan al verano con ganas de descansar, pasárselo bien y disfrutar del tiempo libre. Pero las vacaciones son largas y hay tiempo para todo, también para evitar que tu hijo pierda el ritmo escolar y lograr que aproveche el verano para recordar y reforzar lo que ha aprendido durante el curso. 

En algunos casos serán los propios profesores o el tutor de tu hijo quienes te indiquen actividades o materias que debe trabajar en verano, e incluso pueden establecer algún plan de tareas concreto para esos meses. Pero, ¿qué hacer cuando el profesor no realiza ninguna indicación? Una conversación con él a finales de curso será muy útil y se recomienda en todos los casos, incluso si tu hijo no ha tenido ninguna calificación especialmente baja.

Generalmente, el profesor te hará propuestas que ayudarán al niño a mejorar en aquellas asignaturas o aspectos que considera que le han costado más a lo largo del año escolar. De este modo, comenzará el curso siguiente con los contenidos afianzados y en perfectas condiciones para asimilar nuevos conocimientos. En general, y más allá de lo que te puedan indicar en el centro escolar, siempre es bueno trabajar aspectos como la lectura y la escritura, los idiomas y el cálculo matemático al nivel al que se encuentre tu hijo.

APRENDER DE OTRA MANERA 

Para hacer tareas de refuerzo lo ideal es establecer horarios. No es necesario empezar desde el inicio del verano, sino que de hecho resulta recomendable que dejes al niño unos días de descanso y de desconexión de la escuela. Después, reserva un rato al día (con una hora o dos es suficiente) para que lleve a cabo alguna actividad de repaso. Busca opciones entretenidas y que le motiven; hay mucho material educativo en Internet y cuadernos de verano muy divertidos que puedes utilizar.

Pero piensa que, aparte de los ejercicios de ortografía, los problemas matemáticos o las redacciones de inglés, existen muchas más opciones culturales y educativas a tu alrededor. No se trata solo de sentarse frente a un cuaderno como si la escuela hubiese acaparado también los meses de julio y agosto; el verano también ofrece otras posibilidades. A continuación recopilamos algunas ideas para que el repaso y refuerzo durante las vacaciones se conviertan en un momento de convivencia y disfrute de toda la familia. Así tu hijo continuará aprendiendo durante las vacaciones sin ni siquiera darse cuenta de ello.

CONSEJOS

1. Descúbrele un buen libro. Los libros son tradicionales compañeros de verano para adultos y niños. Leer mejora no solo la lectura en sí, sino también la escritura a través de la ortografía y el vocabulario, fomenta la imaginación, la memoria y la capacidad de concentración. Y, sobre todo, puede entretener y ser un verdadero placer. La clave está en elegir un buen libro. Piensa en los gustos de tu hijo, en aquello que le entusiasma (pueden ser desde los dinosaurios hasta los detectives) y pide en la librería que te recomienden libros adecuados a su edad. Una visita a la biblioteca también puede resultar apasionante y ayudará a tu hijo a acercarse a los libros con calma, sin tener que elegir o centrarse en uno por obligación. Así será él quien descubra lo que le gusta y lo que le motiva a leer.

2. Juega con los números. Los juegos de cartas o de mesa y los deportes permiten hacer un tanteo en el que el niño tendrá que aplicar las matemáticas. Anímale a que sea él quien lleve la cuenta de quién gana, de los puntos que se anotan o de lo que suman los dados en cualquier actividad lúdica que lo permita.

3. Compartid la hora de compra. Hacer la lista de la compra implica comprender lo que se necesita y escribirlo correctamente. Además, una vez en el supermercado puedes animar al niño a fijarse en cuánto cuestan los artículos, cuánto costará comprar dos o cuatro, cuál es la suma de todas las compras, cuánto pagas y cuánto tienen que devolverte… No solo practicará matemáticas, sino que también entenderá lo que cuestan las cosas y la importancia de no desperdiciarlas. Además, participar en esta y otras tareas de la casa le enseñará a ser responsable.

4. Conviértele en aventurero, exploradora, granjero o investigadora. Un bosque cercano, un parque, los monumentos de la ciudad, un museo, una granja-escuela o un planetario pueden ser la mejor clase de ciencias, sociales o historia. Además, las opciones para niños que se ofrecen en todos estos lugares cada vez son mejores, con centros de interpretación adaptados, visitas guiadas infantiles, actividades y talleres, recorridos especiales con información de su nivel, etc. Tu hijo descubrirá cosas nuevas y recordará lo aprendido pero, sobre todo, lo hará participando activamente y disfrutando.

5. Fomenta su creatividad. Pintar, dibujar o hacer manualidades son recursos perfectos para llenar el tiempo libre y sirven para potenciar la creatividad y la improvisación y para mejorar su conocimiento del mundo y sus habilidades artísticas. También puedes aprovechar para que aprenda sobre pintores o escultores, técnicas, cuadros famosos y muchas otras cosas.

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