Xavier López: “La escuela tiene que abrir miradas, abrir puertas y ventanas al exterior”.

18 de Julio 2013

Xavier López: “La escuela tiene que abrir miradas, abrir puertas y ventanas al exterior”.

Entrevistas

Xavier López ha trabajado durante más de diez años como maestro de Educación Primaria en el Departament d’Ensenyament de la Generalitat. Ha sido jefe de estudios en la Escuela Miquel Bleach. Desde 2015 es director de la Escuela Octavio Paz. Gracias a su compromiso con la mejora del aprendizaje ha recibido numerosos reconocimientos, como el premio Baldiri Reixach en 2017 y,  más recientemente, el premio Ensenyament 2019 otorgado por la Fundación Círculo de Economía y la Obra Social “la Caixa”. En esta entrevista nos revela el proyecto educativo de la Escuela Octavio Paz y las claves de su filosofía.

Hará unos cuatro años que llegaste a la escuela y empezaste un proyecto de renovación pedagógica, que es constante y sigue a día de hoy. ¿Podrías explicarnos en qué consiste el proyecto y cómo ha evolucionado el centro en estos cuatro años?

Empezó el curso 2015-2016, que es el año en que llegué. En mi proyecto como director, contemplaba la transformación de la escuela. ¿Por qué? Porque pienso que como maestros estamos al servicio de las personas, tenemos que dedicarles la mejor educación y acompañar tanto a los niños como a las familias. El proyecto educativo que había en la escuela era excesivamente tradicional y no satisfacía las necesidades actuales de los niños y las familias, de manera que sentimos que teníamos que mejorar, debíamos cambiar la mirada hacia esas necesidades del siglo xxi. ¿Cómo llevar a cabo ese cambio de mirada? Pues situando al alumno en el centro de este proceso de transformación, fomentando las relaciones humanas y, a partir de aquí, diseñando un nuevo proyecto educativo que se fundamenta en las relaciones humanas y donde el centro es el niño. Si esto funciona, resulta más fácil que funcionen también los contenidos. La mejora de innovación no se alcanza de un curso para otro: estamos en el cuarto año y todavía nos queda mucho por aprender, por mejorar y actualizar. Creo que es un ciclo que no tiene fin.

Dices que parte del proyecto se fundamenta en las relaciones. ¿Cómo se traduce eso a nivel práctico? ¿Cómo se promueve un contexto en que estas relaciones humanas puedan desarrollarse en la dirección correcta? ¿Cómo se adaptó la escuela a esta visión?

Primero se debe tener presente que la cohesión del equipo es la base para que fluyan nuestras relaciones como profesionales, como compañeros y como familias. Si hay buen ambiente y una relación sana entre nosotros y todos remamos en la misma dirección se llega más rápido al niño. La educación debe ser compartida, de ahí que hayamos invitado a las familias a entrar en la escuela todos los días, a implicarse en el día a día.  

Otra novedad en el asunto de las relaciones humanas es que los niños no están clasificados por edades: este año en infantil los niños están mezclados de 3, 4, 5 en cada grupo. Y en primaria, en muchas franjas de trabajo globalizado, también están mezclados. Si es un proyecto educativo que tiene que dar respuesta a las necesidades actuales hay que darse cuenta de algo: si en nuestra vida como adultos no estamos clasificados por el año en que hemos nacido, ¿qué sentido tiene clasificar a los niños según la fecha de nacimiento?

Y esos grupos de clase con alumnos de distintas edades, ¿realizan aprendizaje por proyectos?

Es una de las franjas del trabajo globalizado. De la misma manera que las personas no nos clasificamos por edades, cuando en la vida se nos presenta una situación que debemos resolver, esta no es exclusivamente de matemáticas, o de naturales, o de lengua. Acompañamos a los niños para que dispongan de estas herramientas y tengan respuesta para resolver esas situaciones que se les puedan plantear. Por eso no encuentro lógico que la escuela se fragmente todo por asignaturas. El trabajo por proyectos es solo una de las franjas de trabajo globalizado que trabajamos en la escuela; hay otra que son las cajas de aprendizaje; y luego están los espacios competenciales, los ambientes de educación infantil… Todas estas son propuestas de trabajo globalizado con las que abordamos todas las antiguas materias estancas o asignaturas de manera interdisciplinar.

¿Cómo se agrupan los alumnos? ¿Cómo se crean esos trabajos grupales?

Depende de la franja de edad. Con respecto a las cajas de aprendizaje globalizado, que son propuestas que duran de tres a cinco sesiones, son los mismo alumnos quienes eligen a sus compañeros, crean el grupo e investigan sobre la propuesta. En cuanto a los laboratorios de lenguaje y a los espacios competenciales, son los profesores quienes diseñan estos grupos en función de las inquietudes del alumno. Y en el trabajo por proyectos es el mismo grupo de referencia que buscan esas afinidades sobre qué investigar.

Hablando del aprendizaje por proyectos. Hace un par de años la escuela tenía como tema principal los zapatos, el año pasado fue el corazón y ahora es el tema es el cine. ¿De qué forma se introducen estas temáticas como área de estudio? ¿Cómo se vinculan los contenidos curriculares a través de este tema?

En Cataluña tenemos la suerte de que el currículum es muy flexible y amplio y propone a las escuelas cuáles son los contenidos y objetivos que el niño tiene que haber trabajado y asumido al acabar el ciclo. En la Escuela Octavio Paz, tenemos organizado el currículum en base a qué se tiene que trabajar en cada ciclo. Lo tenemos todo digitalizado e introducimos un tema, que este año es el cine. A partir de alguna sugerencia o motivación, a los alumnos les surgen inquietudes y es entonces cuando empiezan a investigar; paralelamente, como el profesor sabe qué contenidos curriculares hay que trabajar, avanza con los contenidos que marca la normativa y los incorpora en el proyecto. Siempre digo que el tema es una excusa: si el niño está motivado, si está interesado y tiene inquietud por la investigación, automáticamente ya está trabajando muchos de los contenidos que aparecen en el currículum.

Respecto al cine, vendría ser la excusa para hacer el trabajo por proyectos, pero recuerdo que también el tema de la cultura está bastante presente. También le dais importancia al teatro… Siempre decimos que el ADN de nuestro proyecto educativo se nutre del arte, y entendemos el arte como la tipología de lenguajes que tenemos: el dramático, el expresivo, el plástico, el de canto… Por tanto, uno de los ejes es el lenguaje dramático, y esto forma toda la franja de laboratorios de lenguajes. Este año tenemos el de storytelling, el de lenguaje de programación y robótica y el de expresión corporal y canto. Se trata de una de esas franjas que estimula las distintas inteligencias múltiples. Aparte de esto, los maestros y el personal de servicios representamos una obra de teatro para Navidad. Nosotros apostamos por el teatro como herramienta de acompañamiento y de aprendizaje para los niños, y qué mejor que las familias y los niños vean a sus maestros y al personal de trabajo representando una obra de teatro. Siempre he creído que las artes escénicas tienen algo mágico. Además, ocurren muchas cosas relacionadas con las emociones, de relaciones, de memorización, de improvisación, y esto es una herramienta potentísima para el aprendizaje del niño.

Y siguiendo con la cultura, el instituto lleva el nombre del poeta mexicano.  Esto implica que hay un vínculo respecto a México, entre la escuela y lo que son tradiciones culturales mexicanas. Si no recuerdo mal, se hacen viajes a México y alumnos de allí vienen aquí. ¿En qué sentido, más allá de estos momentos puntuales, se introducen otras culturas en el día a día de los alumnos de la escuela?

Siempre digo que la escuela tiene que abrir miradas, abrir puertas y ventanas al exterior. Los maestros no atesoramos todo el conocimiento; hacemos muchas cosas, pero no llegamos a todo. Lo mejor de un centro educativo es que abra sus puertas para que la realidad se cuele en la escuela, y que entre expertos y alianzas y el conocimiento que le podamos proporcionar el niño adquiera un conocimiento real. Además de estas alianzas están los viajes, que suponen una excelente conexión con el exterior.

Hace 25 años, cuando nació la escuela y el premio Nobel Octavio Paz vino a inaugurarla, se decidió empezar un proyecto de intercambio con una escuela de Jalapa, en México. Desde entonces se da ese vínculo entre Cataluña y México. Otro de los momentos culminantes del calendario escolar es el Altar de muertos, que celebramos junto con la Castañada. Los años que nos resulta posible –en función de la economía y de otras circunstancias– viajamos a México o los alumnos de esa escuela de Jalapa vienen aquí.

Como la escuela apuesta por esa mirada hacia el exterior, este año hemos iniciado un programa Erasmus en Italia. En el mes de mayo recibiremos a alumnos italianos. Los maestros ya hemos hecho intercambio de prácticas y el año que viene irán a Italia alumnos de nuestro centro. Abrir miradas a otras culturas, a otras realidades, a otros sistemas educativos nos enriquece de experiencias distintas, tanto a los profesores como a los alumnos.

A veces vienen instituciones a la escuela para hablar de otras culturas, de otros temas o de otros países. ¿Cómo se introducirían estos temas?

Siempre en relación al proyecto educativo y al proyecto de investigación. Por ejemplo, este año tenemos una alianza con la Academia del Cinema Català, con el Museo de Cinema de Girona, con A Bao a Qu y con Drac màgic, las cuatro entidades de referencia de cine que durante el curso nos acompañan a través de entrevistas o de visitas. Desde asistir a la gala de los premios Gaudí hasta asistir a la parte más técnica de cómo elaborar un cortometraje… Son visitas que hacen que el proyecto sea real.

 También hay otras alianzas más técnicas, como con aulaPlaneta. En este caso, sobre la competencia digital docente. Para ello, hay expertos que han venido al centro y nos han acompañado, primero haciendo un diagnóstico y después asesorándonos sobre cómo mejorar la enseñanza digital.

Durante el año pasado, cuando el proyecto de la escuela estaba centrado en el corazón, las principales alianzas de la escuela fueron el Hospital Sant Pau y el Institut Català de Ciències Cardiovasculars. Ellos nos acompañaron durante todo el tema de la investigación, aportándole el elemento real, dejando claro que no se trataba de un proyecto que quedaba en el aire: acompañamos a los alumnos en el proceso de una investigación, la llevamos a la práctica, sacamos las conclusiones y después las compartimos.

Ato aquí tres temas: se enseña a los niños a investigar, has hablado de aulaPlaneta y has hablado también de que los maestros no tienen todo el conocimiento del mundo.  Ahora con las TIC y las nuevas tecnologías, esa imposibilidad de no saberlo todo quizá se ha hecho más evidente  cuando nos ponemos delante de Internet como fuente infinita (aunque también mediatizada) de información, ¿cómo se introduce esta forma de acceder al conocimiento en las clases y hasta qué punto cómo se compagina con los conocimientos o las competencias que enseñan los maestros en el aula?

Antes de ponerse delante de Google y buscar, es necesario que la escuela haga un trabajo previo de tipo pedagógico: qué tengo que buscar, cómo lo tengo que buscar, en qué me ayudará… Hay mucha información en Internet, así que es indispensable preparar al alumno para seleccionar toda esa información. También es importante el trabajo que hacemos a nivel de libros, no siempre el primer recurso tiene que ser Internet: hay biblioteca, hay material, están los profesores. El alumno tiene que nutrirse de todas estas fuentes. La solución no siempre está en Google. Una de las misiones del profesorado consiste en educar digitalmente al alumno.

¿Entraría aulaPlaneta dentro de esta formación?

Claro. Estamos muy contentos con el trabajo de los expertos de aulaPlaneta, por su paciencia, por su labor, por el tiempo que dedican a la escuela. Son la primera alianza del proceso de transformación, y han estado acompañándonos y trabajando con nosotros desde el primer día. La mejora en la parte digital y tecnológica se la debemos a ellos.

Un elemento importante fue tomar conciencia de en qué momento se encontraba la escuela Octavio Paz digitalmente hablando. A partir de ahí, se diseñó todo el plan, que incluye toda la formación anual que nos hacen, la adquisición de material digital el primer año. Y además aulaPlaneta nos ha acompañado en los puntos fuertes de nuestro proyecto educativo: la robótica y la programación.  

Hemos hablado del papel que el profesorado y las familias y la relación entre ambas tiene a la hora de que los alumnos puedan desarrollar sus relaciones humanas. Hemos visto que en la página web de la escuela hay un apartado que se llama Espai Café. ¿En qué consiste?

Como durante estos últimos cuatro años la escuela ha mejorado considerablemente, las familias tienen que saber por qué y cómo se han producido estas mejoras o actualizaciones de la práctica. Estos espacios de café en familia son convocados por el equipo directivo; no hay orden del día, sino que son las familias que nos preguntan a nosotros. A veces los miembros de un centro educativo damos por supuesto algún aspecto que las familias no terminan de entender, y es precisamente en esos espacios donde podemos analizar las preguntas y dar respuesta a esas inquietudes. Las familias deben  entender por qué hemos mejorado el proyecto educativo, por qué hemos cambiado los espacios, por qué las aulas y los pasillos han sido transformados como espacios de aprendizaje o por qué hemos evaluado de una manera distinta a los alumnos, otorgando más valor al proceso de aprendizaje que a los resultados. Sabemos que son cambios con respecto a la manera en que se enseñaba en el pasado y somos conscientes de que las familias tiene que comprender por qué apostamos por las nuevas metodologías. De la misma manera, en l’Espai café las familias proponen distintas acciones o actividades que a menudo tienen cabida en el proyecto educativo del centro.

En cuanto al reordenamiento de los espacios y a los distintos sistemas de evaluación. Se evalúa más el proceso que el resultado final: romper el valor del examen como la única forma de juzgar si el trabajo del alumno ha sido exitoso o no. ¿Qué elementos permiten valorar si ese proceso ha sido correcto o se ha desarrollado según los parámetros?

Se trata de un trabajo que ha pensado el equipo de maestros sobre cómo entendemos la evaluación. Consideramos que es una información que tiene que ayudar al niño a tomar conciencia del momento en el que está y en qué puntos debe mejorar, y eso con un número no se consigue. Nadie es un número o una nota, por eso en este centro decidimos pasar de la evaluación cuantitativa a la evaluación cualitativa. Una de las herramientas de dicha evaluación es el informe; la otra es el plan personal. El informe es descriptivo, cualitativo, de cada franja, de cómo vemos al niño y de cómo puede mejorar. Es un informe poliédrico y en él participan el propio alumno (que se autoevalúa), la escuela, el equipo de maestros, que redacta las observaciones y el seguimiento que ha observado a lo largo del proceso, y también la familia, que hace un feedback a la escuela de cómo ha visto al pequeño a lo largo del periodo. En cuanto al plan personal, se enfoca en el momento en que el alumno y uno de los maestros, no necesariamente el tutor, marcan unos objetivos personales a inicio de curso. A partir de entonces se va revisando su evolución a lo largo del curso, de la que también se informa a la familia.

A nivel del reordenamiento del espacio escolar, ¿cómo se deshace la unidad tradicional de la clase como sitio de aprendizaje y el resto de la escuela como lugar de tránsito?

Si priorizamos que el proyecto educativo fomenta las relaciones humanas y la persona, tenemos que tener claro que nadie aprende de la misma manera. Cada uno cuenta con unas necesidades y unas inquietudes específicas, y como escuela tenemos que tomar conciencia de la necesidad de cada alumno y acompañarlo personalmente. Ha quedado atrás la idea de que el aula debe tener 25 sillas y 25 mesas, y que el profesor es el encargado de dar toda la temática mientras los alumnos escuchan de manera pasiva. Lo que  hemos hecho es transformar el antigua aula en cuatro microespacios: uno para investigación, otro para la lectura, un tercero para la asamblea y un último para el debate. El profesor se encarga de pensar distintas propuestas a desarrollar en cada espacio, de manera que los 25 alumnos no hacen la misma cosa en el mismo momento. ¿Por qué? Porque así te aseguras que esta personalización es efectiva. En la Escuela Octavio Paz tenemos la suerte de que los pasillos son muy anchos y hemos conectado lo que antiguamente pasaba dentro del aula al exterior. Toda la escuela se ha convertido en una zona de aprendizaje.

En cuanto a la ciudad, el entorno que rodea a la escuela, nutre también las actividades que se realizan en la Escuela. ¿Hay algún factor común en las salidas que hace el centro?

La finalidad es que el niño conecte la realidad con todo lo que se trabaja dentro de la escuela. Por ejemplo, en el caso del proyecto de este año, las visitas al cine o al museo de Girona han funcionado muy bien. Todo tiene que estar relacionado con lo que se está trabajando. Y además, tenemos la suerte de estar en Barcelona. Salir también es recordarle a los alumnos que en la escuela no está la verdad absoluta.