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Viajar aprendiendo: cómo realizar un viaje educativo con nuestros hijos

Durante el resto del viaje son los padres los que enseñan a sus hijos, siguiendo las indicaciones que les han proporcionado los profesores de su escuela.

Sin embargo, viajes así son, en sí mismos, una “verdadera escuela”, afirma Santiago Tejedor, director del portal Tu Aventura y periodista de viajes. “Al alejarnos de nuestros acomodados hogares nos adentramos en escenarios desconocidos, dialogamos con gentes de orígenes y tradiciones distintas (a veces, no tanto como creíamos), y saboreamos platos y brebajes que deleitan a nuestros paladares. En definitiva, aprendemos”.

Una escapada de fin de semana o una simple excursión por la montaña puede proporcionar una buena dosis de conocimiento. Tejedor asegura que con los viajes aprendemos nuevas nociones de geografía, suculentas dosis de historia, alguna receta gastronómica, expresiones y términos en lenguas desconocidas y, muchas veces, algo más de nosotros mismos.”

Por todo ello, viajar en familia —como han hecho Antonio, Sonia y sus hijos— es siempre beneficioso. Máxime si los viajes se preparan a conciencia.  A continuación te ofrecemos unos cuantos consejos para que un viaje en familia sea educativo y provechoso.

CONSEJOS

1- Planea el viaje con antelación y conciencia a los niños de que estarán fuera de casa durante unos días. Es bueno hacerles partícipes de la aventura que van a vivir y organizar la ruta entre todos, consultando mapas y aprovechando para aprender los nombres de las ciudades quese visitarán.
2- Consulta buenas guías o páginas de Internet sobre los lugares y monumentos que se podrán ver en el viaje, ya que es absolutamente necesario. Conviene buscar fotografías para que los niños reconozcan los sitios, las estatuas, los edificios…  y no les pasen desapercibidos cuando los vean.
3- Documéntate sobre la historia de los lugares de vuestro itinerario y los pueblos que visitaréis (cuántos habitantes tienen, cuál es su lengua, sus costumbres…). Si se viaja a lugares con idioma distinto, es útil aprender algunas palabras básicas: saludos, despedidas, platos de comida, etc.  Este aprendizaje puede plantearse como un juego para que el viaje sea más ameno y los niños sepan distinguir otras lenguas y sonidos.
4- Averigua cuáles son los platos típicos del lugar y habitúa a los niños a ellos con antelación, puesto que algunos sabores pueden resultarles algo extraños. De todas formas, es bueno cerciorarse de que podamos encontrar establecimientos en los que sirvan comida cercana a la nuestra habitual. Llevar algunas provisiones, si es posible, siempre ayudará en momentos de apuro.
5- Busca lugares de alojamiento con alguna zona de ocio, como una piscina o un parque. Estos espacios ayudan a que los niños puedan jugar, divertirse y disfrutar más del viaje.
6- Procura tener recuerdos de las salidas en familia. Es recomendable llevar una cámara de fotos o de video, para grabar los mejores momentos del recorrido. Incluso hacer un pequeño diario de viaje (escrito o en video) es un buen ejercicio para que los niños aprendan a comunicarse y hablen de los lugares visitados. Además, a la vuelta se puede componer un álbum de fotos o de video para recordar las aventuras vividas o los lugares que se visitaron. 

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