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Por qué tu hijo debe hacer ejercicio y cómo conseguirlo

El ejercicio físico es fundamental a cualquier edad para mantenerse en forma y sentirse bien. Pero en el caso de los niños y adolescentes tiene todavía más importancia, ya que crea unos hábitos que mantendrán en el futuro y, además, mejora no solo su forma física sino también su rendimiento escolar. No te preocupes si tu hijo no realiza ejercicio, hay algunos consejos e ideas que te ayudarán a acercarle a este mundo tan saludable.

¿QUÉ BENEFICIOS TIENE EL EJERCICIO PARA TU HIJO?

Resulta obvio que el ejercicio físico contribuye a nuestra salud, pero sus beneficios son tantos que los estudios al respecto se multiplican. Por ejemplo, la actividad física tiene algunos de estos efectos el cuerpo y mente de niños y adolescentes:

  • – Evita el sedentarismo, y en consecuencia, enfermedades como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y el dolor de espalda.
  • – Fortalece nuestro cuerpo, porque entrena y mejora el rendimiento del aparato circulatorio y el respiratorio, los huesos y los músculos.
  • – Mejora la autoestima y relaja. Ayuda a sentirse mejor con uno mismo, más activo y capaz de superar retos y barreras. También favorece un buen estado de ánimo y calma los nervios y el estrés. Incluso ayuda a dormir mejor.
  • – Incrementa el rendimiento escolar y la capacidad cognitiva. Como indica un estudio de la Universidad de Granada, los adolescentes que hacen deporte a menudo obtienen mejores resultados en capacidad verbal y no verbal, razonamiento abstracto, capacidad espacial, razonamiento verbal y habilidad numérica.
  • – Educa en valores. Los deportes de equipo descubren la importancia de la competitividad sana, el trabajo cooperativo, saber ganar y perder, y respetar al otro. Cualquier actividad física, aunque sea individual, fomenta también valores como la capacidad de superación y el esfuerzo.
  • – Ayuda a hacer amigos. El deporte fomenta la socialización, la convivencia y la empatía.

PERO, ¿CÓMO LEVANTARLE DEL SOFÁ?

Algunas investigaciones descubren que la práctica deportiva y el ejercicio en los niños y jóvenes ha descendido mucho y ya no es tan común como lo era hace diez años. Las nuevas actividades de ocio tienden a ser más sedentarias y pasivas, y acaban atando a nuestros hijos al sofá, la televisión, el ordenador y la consola.

Quizás uno de los primeros pasos para convencerlos y acercarles a la práctica del ejercicio físico es explicarles los puntos de la lista anterior, para que comprendan los beneficios de mantener su cuerpo y su mente en forma. Después, algunos de los siguientes consejos pueden ayudarte a engancharles al ejercicio.

CINCO CONSEJOS

1. Muéstrale que tiene muchas opciones. Hay niños y jóvenes que de forma natural se lanzan a practicar deportes como el fútbol, el tenis o el baloncesto porque los ven en su vida diaria y llaman su atención. Pero con aquellos que no sienten interés por el deporte hay que ser un poco más creativo. Correr, nadar, bailar, andar en bicicleta, patinar, pasear por el monte, escalar en rocódromo, hacer judo o yoga son también actividades físicas beneficiosas. Echa un vistazo a las actividades extraescolares y a las propuestas deportivas de tu ciudad para conseguir ideas.

2. Deja que pruebe y elija. El deporte no debe ser una obligación, tiene que ser motivo de ocio y diversión. Por eso tu hijo debe encontrar aquel que le motive y se ajuste a sus necesidades y capacidades. Por ejemplo, hay niños a los que no les gusta competir y optan por actividades físicas individuales, mientras que otros prefieren deportes de equipo.

3. Anímale para que insista y no se desanime. Ayúdale a que se dé un tiempo para probar el deporte o actividad física elegidos, explícale que mejorará día a día y que no debe rendirse si le cuesta seguir el ritmo al principio. Incúlcale siempre que lo importante no es ganar, sino pasarlo bien.

4. Acompáñale. Compartir la actividad física con tu hijo siempre es buena idea y puede convertir el deporte o ejercicio en una actividad de ocio, un juego y una nueva opción de convivencia familiar.

5. Crea un hábito. Puede que seas tú quien empiece por forzar las situaciones para que tu hijo practique deporte y realice actividad físicas, sobre todo si no tiene interés inicial en ellos. Pero lo ideal es que, con el tiempo, vaya creándose una rutina y el niño o adolescente incorpore la actividad física a su vida diaria. De esta manera es más probable que mantenga ese hábito el resto de su vida, como parte de una forma de vida saludable.

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