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Cinco consejos para trabajar contra el sexismo en tu aula

Gestos cotidianos como separar a chicos y chicas para un trabajo de clase, fomentar juegos diferenciados en el recreo, mantener los estereotipos o no cuidar el lenguaje pueden contribuir a perpetuar las conductas sexistas de nuestros alumnos y seguir creando una sociedad desigual y machista. Lina Gálvez, directora del Máster Universitario en Género e Igualdad en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y experta investigadora en sexismo e igualdad de género, da algunos consejos para que los docentes actúen contra la desigualdad dentro y fuera del aula.

CINCO CLAVES PARA EVITAR EL SEXISMO EN CLASE

  1. Formarse y concienciarse contra el sexismo. El primer paso que debe dar el docente es prepararse y ser consciente de su propio sexismo: cómo considera naturales ciertos estereotipos y lugares comunes que en realidad son construcciones sociales y culturales patriarcales. “Es necesario que los docentes se coloquen las ‘gafas violetas’ que el feminismo ha llevado al análisis científico a través, principalmente, del enfoque de género”, explica la experta. “Todas y todos hemos sido educados y socializados en un contexto y cultura patriarcales y es muy difícil ser consciente de ello si no lo trabajamos con humildad y mirando también nuestra forma de vida”. Lina recuerda que el feminismo no es solo una teoría humanista que promueve la justicia y la igualdad, ni un movimiento social que busca la transformación social para alcanzar una sociedad más justa e igualitaria. “El feminismo es también una forma de vida que pasa por establecer relaciones personales igualitarias, transmitirlas a quienes nos rodean, especialmente a las niñas y niños y aprender a superar nuestras contradicciones, que sin duda, siempre aparecen”, destaca. La guía Mi papá me mima, mi mamá patea la pelota ayuda a reflexionar sobre las conductas sexistas, analiza cómo fomentar la igualdad en el aula y propone algunas actividades.
  2. Ser valiente y tratar el tema de la igualdad sin complejos. En muchos casos los docentes pueden sufrir la presión de quienes les rodean al tratar este tipo de temas, pero deben ignorar las críticas y luchar por la igualdad, porque solo así conseguirán mejorar el mundo. “Las estadísticas nos demuestran que las mujeres, aunque estén más formadas por representar un porcentaje mayor entre los egresados y hacerlo con tasas de idoneidad mayores, tienen tasas de actividad menores, tasas de ocupación menores frente a mayores tasas de paro, parcialidad y temporalidad”, enumera Lina. “Además, ganan menos, están concentradas en los sectores más precarios y con menores posibilidades de promoción, realizan el 70 % de todo el trabajo no remunerado, tienen acceso solo al 6 % del crédito, representan solo una minoría de los presidentes de los Gobiernos o las grandes empresas y ninguno de los líderes religiosos, denuncian por miles a hombres que las han agredido y una media de en torno a 60 mujeres por año son asesinadas por parte de sus parejas o ex parejas”. Y, sin embargo, a pesar de todos estos datos y muchos más, “existe la falsa sensación de que en determinados contextos ya se ha conseguido la igualdad y que sacando a colación estos temas lo único que hacemos es molestar”. Por eso es importante que las mujeres, y también los hombres, se atrevan a denunciar lo que muchos hombres se atreven a hacer. “Esas personas que se quejan porque tratemos el tema de la igualdad en el aula son las mismas que ven con naturalidad realizar comentarios sexistas, bromas, ‘piropos’ o acercamientos físicos que son consentidos y hasta reproducidos por muchas mujeres por ser aceptadas y no parecer unas ‘pesadas feministas’”, resume Lina.
  3. Unir fuerzas por una educación igualitaria. La lucha individual es importante y merece la pena en sí misma, pero cuantas más personas se impliquen en la educación igualitaria y contra el sexismo, más efectiva será. Por eso Lina indica que es recomendable “que las actividades que realicen los docentes también se hagan de manera coordinada y visible con apoyo y preferiblemente la promoción de los equipos directivos”. Este ejemplo de colaboración entre la Consejería de Educación, el Concello y el Centro de Información á Muller y las familias de Sanxenxo (Pontevedra) o el trabajo Rosa más azul igual a violeta del CEIP Victoria Díez de Hornachuelos (Córdoba) son ejemplos de lucha coordinada contra el sexismo.
  4. Trabajar de forma transversal. Es fundamental “eludir los comentarios estereotipados o sexistas, procurar dar ejemplos donde haya mujeres astronautas, científicas o alcaldesas y hombres que cuiden a sus hijos, y sobre todo, reforzar a los niños y las niñas en sus preferencias o habilidades independientemente de si coinciden o no con lo que nuestra cultura espera de un niño y una niña”. Esta guía de Uso no sexista del lenguaje puede darte algunas ideas. Además, Lina apunta que este tipo de actuaciones se trabajan día a día y tienen que trascender al aula porque “el patio es muy importante”. “En el patio se forja la masculinidad a través del fútbol, las peleas y la ocupación del espacio”, señala. “En ese ámbito habría que fomentar los juegos mixtos y vigilar y estar más encima de las criaturas”. La experta considera que “habría que intervenir más en los juegos para evitar no sólo la exclusión de las niñas de los espacios de juego sino el matonismo hacia otros niños que no se comportan como el pequeño macho que muchos, los líderes, empiezan a ser”. Según apunta, “sé que este aspecto es complicado porque los aires van en dirección contraria a la intervención, y que todo se justifica en base a la libre elección”. La experta en igualdad incide en que “en el segundo año de Infantil las niñas ya comienzan a escuchar que jugar al fútbol no es de niña o los niños que vestirse de princesa o llevar una mochila de Frozen no es cosa de niños, sino de niñas o de ‘mariquitas’”.
  5. Trabajar de forma específica en la coeducación. Además de evitar estereotipos y comportamientos sexistas, hay multitud de acciones específicas de coeducación y de concienciación que se pueden poner en práctica con los niños en clase. A esto hay que añadir, indica Lina, “una educación sexual más igualitaria que también se podría potenciar desde la escuela y que, sin duda, se debería de abordar desde los hogares”.

Los siguientes recursos pueden ayudarte para concienciar a tus alumnos sobre la igualdad de género y la violencia machista:

Guía didáctica de educación no sexista, con actividades para todas las edades, desde Infantil a Bachillerato

Equidad de género y prevención de la violencia en preescolar, con mucha información útil para el docente

Guía Afecto y coeducación en Educación Primaria

– Propuesta de taller Construyendo la igualdad prevenimos la violencia de género, para Primaria

Educando en Igualdad, pequeño diccionario coeducativo para niños de Primaria

Materiales para prevenir la violencia contra las mujeres desde el marco educativo, Unidad didáctica para Secundaria

12 videos para trabajar la violencia de género en el aula

Guía ¡Rompe tópicos!, para prevenir la violencia en las parejas jóvenes y la web Quiéreme bien

Más información:

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