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Activando el aprendizaje

La teoría del Aprendizaje Activo está estrechamente vinculada con un personaje capital de la psicología y del aprendizaje: Lev Vygotsky. Su concepto de zona de desarrollo próximo, introducido en los años treinta, será el origen este modelo multidisciplinar que permitió estudiar los procesos que vinculan actividad y aprendizaje. Tras su muerte de Vygotsky, sus discípulos de la escuela constructivista soviética añadieron diversos conceptos que acabarían por configurar el modelo de aprendizaje activo. En primer lugar, Leont’ev estudió, los efectos positivos de la división de trabajo, acciones y actividades y, seguidamente, de la motivación en la consecución de objetivos. Posteriormente, Il’enkov y Davydov ayudaron a desarrollar un método de actividades que fueran de lo abstracto a lo más específico.

Los fundamentos del aprendizaje activo

Dejando de lado esta introducción más teórica, podemos decir que el aprendizaje activo está fundamentado en los siguientes aspectos:

  1. La actividad precede al aprendizaje (son conceptos inseparables).
  1. El aprendizaje está basado en la resolución de problemas y en la consecución de objetivos. Actividades como las simulaciones, los juegos de rol, el aprendizaje por proyectos o cualquier actividad que fomente el análisis y la investigación encaja con los preceptos del aprendizaje activo. El objeto de aprendizaje puede ser variable ya que lo importante es completar el objetivo siendo esto uno de los aspectos que hace que el aprendizaje sea significativo.
  1. Este aprendizaje significativo ha de estar basado en contextos ricos, centrado en la interacción humana, a ser posible en situaciones reales donde probar nuevas habilidades pero sin el riesgo del “mundo real”. Por ello, estos conocimientos han de estar construidos y fundamentados con aspectos de la historia, la cultura o del entorno del alumno siendo necesaria una información detallada que provenga de algún tema que los alumnos hayan trabajado previamente, en su práctica diaria.

Actividades como las propuestas en el punto anterior son ideales para crear contextos significativos, aunque debemos recalcar que no se trata de trasladar antiguas actividades a una nueva metodología sino que tenemos que repensar todo el proceso de aprendizaje.

  1. Estas actividades han de formar parte de un objetivo global y hemos de planear una división del trabajo donde los individuos realicen acciones y los grupos de trabajo completen actividades y objetivos Dado que el aprendizaje colaborativo está muy fundamentado en interacciones sociales las actividades propuestas han de permitir la interacción con otros miembros del equipo o con otros equipos. Por estos motivos el trabajo en equipo y por objetivos está muy relacionado con al aprendizaje activo.
  1. La retroalimentación y evaluación continuada no sólo permite que el alumno pueda avanzar a través de las diferentes actividades si no que permite el análisis del proceso por parte del maestro y la reflexión sobre la práctica. Parte de este proceso implica que el profesor intervenga y haga de mediador en relación con las reglas propuestas y para supervisar las interacciones.
  1. Por último, el aprendizaje activo tiene efectos positivos en la motivación. El simple hecho de completar los objetivos (o fases) de una actividad ya tiene impacto en la motivación de los alumnos.

Algunos consejos para aplicar actividades de aprendizaje activo

En primer lugar, debemos de clarificar los objetivos de la actividad y analizar el entorno en que realizaremos la actividad (alumnado, contexto, etc.). Posteriormente tendremos que definir la actividad y descomponerla en acciones. De la misma forma, hemos de definir las herramientas, reglas, roles, etc. Por último, deberíamos analizar que tipo de relaciones se establecerán los alumnos, en qué grupos y como se relacionarán entre ellos y con el profesor. Estas relaciones y roles de alumnos se pueden basar en habilidades, preferencias o disponibilidad.

Como parte de estos consejos, y como es habitual desde este blog, nos gustaría recordar que hay multitud de materiales que os pueden ayudar, desde libros que abordan la temática de forma general a otros que están enfocados en aspectos más concretos, pasando por artículos, páginas web o revistas, todo ello con el objetivo de poder innovar en nuestra tarea educativa. También conviene recordar que las TIC’s nos puede ayudar en este proceso, especialmente, a nivel comunicativo y colaborativo pero también para compartir materiales (por ejemplo, gracias a un entorno virtual de aprendizaje) o para preparar ese contexto significativo que es tan importante en el aprendizaje activo gracias a la multitud de materiales que encontramos en internet.

Por último, desde aulaPlaneta, esperamos que este artículo os haya resultado útil, si es así, esperamos vuestros comentarios y su difusión entre otros docentes.

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