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¿Por qué es importante ser constante en tu vida o estudios?

La tenacidad, la perseverancia o la superación son valores capitales a nivel humano y con un impacto directo en la educación. A nivel del estudiante, su importancia es obvia: seguir y seguir hasta conseguir el objetivo, ya sea la selectividad, un doctorado o aprobar esas dos asignaturas que hemos cateado. En relación con el maestro, también es un valor totalmente necesario para superar las adversidades, no desfallecer ante las decepciones de la profesión y, también claro está, para seguir formándonos y comprendiendo a nuestros alumnos. Por último, para los padres, la perseverancia es vital en la educación de los hijos.

Un documental: Camino a la escuela, de Pascal Plisson

Avalado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), este documental dirigido por Pascal Plisson forma parte de un proyecto multimedia que se complementa con una serie de televisión y un libro, con un único objetivo: destacar la importancia de un derecho humano fundamental, el de la educación, que pese a darse por sentado en algunos países del primer mundo sigue siendo una quimera en muchas otras zonas del globo. Lugares como Lapikia, en Kenia, el Alto Atlas marroquí, la estepa patagónica o Bahía de Bengala en la India, que aparecen en Camino a la escuela como escenarios reales de un drama igualmente real, diario y cotidiano para los cuatro niños sobre los que pivota este documental, que recrea dramáticamente situaciones vividas por sus jovencísimos protagonistas. Jackson, de 11 años de edad, vive en Lapikia, a dos horas a pie del centro educativo al que asiste cada día junto a su hermano; Zahira, de 12 años, tarda cuatro horas andando por los escarpados montes del Alta Atlar para llegar a la Pensión donde recibe una formación; Carlos, a sus 11 años, tarda una hora y media a caballo para llegar a su escuela, en la Patagonia; y Samuel, de 13 y con una discapacidad que le obliga a ir en silla de ruedas, es llevado por sus dos hermanos a la escuela a diario, tras una hora y cuarto de accidentado trayecto.

Todos ellos componen un fresco a cuatro voces, sin ninguna voz en off que las contextualice, sobre las miserias de muchos de los niños y niñas del mundo para adquirir lo que, sobre el papel y como se mencionaba unas líneas atrás, no deja de ser un derecho fundamental. Una necesidad básica, la de recibir una formación escolar, que en Camino a la escuela se ve obstaculizada por caminos intransitables, carreteras en las que es peligroso adentrarse como peatón, temperaturas extremas o, incluso, peligrosos animales salvajes pero que, a su vez, se ve refutada por el esfuerzo de los cuatro niños para conseguirla. Y aunque muchas problemáticas mucho más brutales y complejas, como puedan ser las relacionadas con la pobreza económica y estructural o lo efectos directos e indirectos de la guerra, no aparecen reflejadas en Camino a la escuela, sí lo hace, desde una perspectiva eminentemente didáctica, la tenacidad de los protagonistas como motor imprescindible para preservar su derecho a la educación.

Una novela: La carretera, de Cormac McCarthy

Considerado uno de los mejores novelistas de la actualidad, Cormac McCarthy nació en Providence (Rhode Island) en 1939 y su producción cuenta con diez novelas, tres relatos cortos y un par de guiones y obras de teatro. Dos de sus libros han sido adaptados como telefilms y otros cuatro como obras cinematográficas. Entre otros premios recibió el National Book Award por Todos los hermosos caballos en 1992 y el Premio Pulitzer de ficción por La Carretera (2007), además, la película No es país para viejos (basada en la novela del mismo título) obtuvo el Premio de la Academia a mejor película en 2007.

En el caso de La carretera nos encontramos con una obra un tanto peculiar dentro de la obra mcarthyana. Si bien tiene mucho de uno de los hilos conductores de la obra de McCarthy, a saber, el vagabundeo de personajes, también podemos decir que tiene mucho de relato postapocalíptico y de distopia (casi) de ciencia ficción. No en vano la acción se sitúa en un mundo en que ha sucedido una catástrofe de proporciones épicas: el cielo está cubierto de ceniza, todo lo vegetal ha perecido (y por extensión quedan pocos animales vivos), se producen incendios descontrolados y el frio no hace más que aumentar. Todo indica que los protagonistas intentan sobrevivir durante un invierno nuclear (o en un mundo donde el cambio climático ha llegado a su punto álgido) aunque el autor en ningún momento nos explicará que ha sucedido.

Estos protagonistas y supervivientes son un padre y un hijo que intentan llegar a la costa (donde supuestamente las cosas les serán más fáciles) intentando evitar a otros grupos de humanos, humanos que tienen que alimentarse de algo, aunque ese algo sean otras personas. Esta es la trama, una trama sencilla con un lenguaje preciso, alejada de la clásica y compleja narración de McCarthy. Dentro de esta trama cobra mucha importancia la necesidad de preservar unos valores en una situación límite. En el caso que nos ocupa estos valores implican llevar el fuego, preferir la muerte al canibalismo y, en resumen, no deshumanizarse. Por eso la pistola que lleva el padre no es para atacar si no para defenderse y, llegado el momento, para poner punto final a sus vidas (especialmente a la de su hijo) en caso necesario.

Tal y como indicábamos, se trata de un libro sencillo en líneas generales, quizá el más accesible de McCarthy, y sus personajes también lo reflejan. Por un lado, el niño no ha conocido otra vida, vive entre la iniciación, la supervivencia y la inquietud constante. El padre, por otro lado, guarda recuerdos del mundo anterior, de su mujer y de cómo sucedió todo, vive atenazado por la incertidumbre de tener que apretar el gatillo o de si podrá dar a su hijo un futuro mejor. Por último, la propia carretera es un “personaje” más en la narración: símil del viaje, pero también de la incertidumbre, del no llegar a ningún lugar, de los posibles peligros y de las posibles victorias por ser un lugar de paso.

Es precisamente por la tenacidad del padre por lo que hemos escogido esta obra, por esa perseverancia en buscar algo mejor para su hijo, pero sobre todo en hacer de él una persona con valores, capaz de distinguir entre el Bien y el Mal.

Más información

Reseña de La carretera, en El Cultural.

Página web de Camino a la escuela.

Reportaje sobre Camino a la escuela, emitido en Días de Cine.

 

2 Comentarios

    1. Equipo aulaPlaneta
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