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Enseñando a programar en el aula

En numerosas ocasiones os hemos hablado de los diferentes tipos de alfabetización que pueden beneficiar al desarrollo intelectual y vital de vuestros alumnos. La crítica, la informacional, la mediática o la audiovisual son algunas de esas alfabetizaciones que han ocupado este espacio, en el que damos paso a un nueva tipología, cada vez más extendida y demandada tanto por la comunidad educativa como por la propia sociedad, pero que generalmente se ha visto más vinculada a lo matemático y tecnológico: la programación. Podríamos definir el acto de programar como la traducción de una serie de instrucciones a un lenguaje informático determinado, que el programador utiliza para comunicarse con el ordenador o soporte informático y así conseguir el objetivo deseado. Este lenguaje (o código) informático es el que se conoce como código fuente, y requiere un vínculo tecnológico para desarrollarse que se encuentra en la base de una de las más pujantes industrias de la actualidad como es la de la informática y el procesamiento de datos.

La programación: un conocimiento en auge

Actualmente, la creciente importancia de la programación queda demostrada con el auge paralelo de empresas de emprendedores o Startups, núcleos o hubs profesionales que aúnan creación con Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) o cursos intensivos, conocidos como bootcamps, sobre la gestión de Big data o la programación son algunos de los síntomas de una necesidad requerida por cada vez más empresas y asociaciones sin ánimo de lucro a nivel internacional. Hay que tener en cuenta que el lenguaje de la programación informática es, con todas las variables que puede contener, universal, lo que en una economía globalizada abre puertas a colaboraciones a distancia entre programadores de diferentes países que no compartan un lenguaje hablado o escrito común. Un buen ejemplo de su importancia dentro del mercado laboral actual serían iniciativas como la Harbour University, que desde su sede en la ciudad de Barcelona forma a alumnos venidos de 24 países diferentes a los que probablemente regresarán cuando hayan terminado su formación o, desde una perspectiva más social, Refugee Code Week, creada con el objetivo de proveer de conocimientos en programación a refugiados de Europa y así prepararlos para su integración en el mercado laboral de los estados que los acojan. A las que podríamos sumar iniciativas venidas desde países como los EE.UU. con Hour of Code o proyectos como Computer Science for All o el Africa Code Week, que contempla la enseñanza en el lenguaje de programación de niños venidos de treinta países africanos diferentes… en un suma y sigue que no deja de crecer.

Una alfabetización pedagógicamente valiosa

Pero, más allá de su validez como lenguaje global, su indudable funcionalidad profesional ha abierto las puertas a su implementación en el aula, con todos los beneficios, estos sí, pedagógicos, que justifican, por sí solos, su consideración como un aprendizaje más. Su universalidad como lenguaje propicia el trabajo en equipo y el aprendizaje colaborativo entre alumnos de escuelas de diferentes países. Y, además, la programación entendida en su aplicación pedagógica implica el aprendizaje en alfabetización digital e informacional, y también estructural, lógica y matemática. La programación es una herramienta, no un fin en sí mismo considerado, es un acto creativo que se logra, de forma simultánea y interdisciplinar, a través del aprendizaje en la resolución de problemas que supone planificar un resultado de antemano e intentar lograrlo a través de los conocimientos previamente adquiridos. Pero hay más: su implementación pedagógica, que abre la puerta a su aplicación complementaria en campos igualmente educativos como la gamificación, la robótica o, la creación de videojuegos o animaciones en la escuela, supone afinar el sentido crítico. Orientado pedagógicamente, y desde una perspectiva centrada en lo educativo y humanístico, este aprendizaje implica para el alumno el pasar de ser un receptor de material informatizado a ser un creador de recursos propios y que respondan a su propia escala de valores.

Aunque, como no podía ser de otro modo, esta formación pedagógica en programación resulta imposible sin la existencia de un profesorado preparado para impartirla. Para lograrlo, y ya sea como principiantes o como programadores más o menos experimentados, os recomendamos la lectura de libros relacionados con la programación y que visitéis las páginas de algunas iniciativas como las que os ofrecemos a continuación:

  • org es una ONG que desde el año 2013 trabaja para la difusión y fomento de conocimientos en programación para jóvenes, tanto dentro como fuera del aula. Un último aspecto que se traduce en la existencia de tutoriales y guías adaptadas para usuario de cualquier edad, y en los que deberéis resolver algunos ejercicios para demostrar vuestros progresos como programadores principiantes.
  • Scratch es, probablemente, una de las más famosas herramientas de programación educativa. Además de algunos libros que pueden ayudaros a exprimir todas sus posibilidades, su página web incluye recursos para padres y maestros, y guías de ayuda para que deis vuestros primeros pasos en el mundo de la programación.
  • Codecademy ofrece, como en los casos anteriores, numerosos tutoriales interactivos que permiten adquirir de forma sencilla conocimientos sobre lenguajes de programación como Python o Javascript.
  • Programamos es una asociación promotora del uso de la programación en educación que alberga recursos y materiales para niños de a partir de cinco años de edad, y que contempla el uso de la robótica como una de las posibles aplicaciones de la programación.

Esperamos que estos recursos os sean de utilidad en vuestra actividad docente, que los compartáis con todos aquellos que creáis que puedan estar interesados en la programación en el aula, y que hagáis lo mismo con nosotros con vuestras propias experiencias.

 

Para saber más:

De por qué la programación debe entrar en la educación. TEDXGijón, por Lluís Toyos.

Dicen por ahí… que la nueva alfabetización pasa por la programación, de Faraón Llorens.

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