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De profesor a profesor: ¡Reflexionemos juntos!

La reflexión docente es una metodología que permite al profesorado aprender sobre sus fortalezas y puntos flacos a partir de la experiencia propia o ajena, para así mejorar y actualizarse como educador. Un modelo formativo que no solo profundiza en el aprendizaje de contenidos y competencias por parte del profesorado, también en las capacidades autoformativas del docente a través de la reflexión de sus experiencias en el aula y la posterior construcción de posibles propuestas de mejora. Una actividad que a buen seguro habréis llevado a cabo a solas en alguna ocasión dentro o fuera del aula, pero que mejora considerablemente en sus resultados cuando se desarrolla de forma grupal, junto a otros profesores, y en un ambiente propicio para el libre intercambio de experiencias entre iguales.

Antecedentes históricos

La idea de la reflexión como generadora de un mínimo grado de pensamiento crítico que haga posible mejorar las condiciones de vida del ser humano, echa raíces en la Grecia clásica de la mano de filósofos como Sócrates (470 a.C.-399 a.C.), a través de la mayéutica, o su discípulo Platón (427 a.C.-347 a.C.). Ambos bosquejaron unos primeros acercamientos al pensamiento y la acción humana, así como la influencia de estos dos factores en los procesos educativos de las personas. Siglos después, en el XVIII, Immanuel Kant (1724-1804) estableció el concepto juicio reflexivo para finalmente que, ya en el XX, desembocó en las teorías postuladas por el filósofo educativo John Dewey (1859-192) sobre la reflexión entendida como motor del cambio educativo. Un cambio que debe partir del docente para repercutir positivamente en el alumno y, en consecuencia, en la sociedad en la que ambos se integran como sujetos más libres y proclives al cambio gracias a su capacidad de autoanálisis. La herencia de Dewey, que priorizaba los elementos psicológicos inherentes al proceso educativo incluyendo, claro está, los reflexivos, tuvo su eco en Latinoamérica de la mano de pedagogos de la talla de Paulo Freire (1921-1997) que apostaba por una educación basada en la alfabetización crítica que funcionase a través del diálogo y la reflexión sobre la realidad que envuelve la escuela y, también, sobre el proceso educativo en sí. Pero fue el filósofo Donald A. Schön (1930-1997), y sus aportaciones a la práctica reflexiva y a lo que bautizó como profesionales reflexivos, quien más se aproximó a lo que hoy en día entendemos por reflexión docente. Schön postulaba tres fases imprescindibles para que cualquier profesional, independientemente de su campo laboral, se convirtiese en un profesional reflexivo: conocimiento en la acción, reflexión en y durante la acción y, por último, reflexión sobre la acción y sobre la reflexión en la acción. Tres pasos a seguir que, en la reflexión docente, se ven sistematizados a través de unos mecanismos adaptados al entorno educativo para obtener unos mejores resultados.

Una (auto)formación a través de la reflexión

Toda, o casi toda, la formación que pueda lograrse a través de la reflexión docente se da a través del trabajo en grupos de docentes cuyo tamaño sea lo suficientemente reducido como para poder ser gestionado por uno de sus miembros en calidad de formador. Pero pese a que se aconseja este grado de practicidad para los grupos reflexivos que comparten espacio físico, existen numerosas iniciativas virtuales que apuestan por grupos con numerosos participantes que interactúan a través de la red de Internet desde distintos puntos del globo, aunque siempre bajo la supervisión del mentado formador, que cumple su función telemáticamente. Su rol es muy similar a la de un moderador que, al igual que el resto de componentes del grupo reflexivo de carácter presencial: el de un docente que comparte situación profesional, centro, asignatura o alumnado con el resto del grupo al que pertenece y al que pretende dinamizar a través de la reflexión grupal, y cooperativa, sobre experiencias individuales. Estos reducidos equipos, también llamados pequeñas comunidades de aprendizaje, disponen por lo general de recursos informativos relacionados de un modo u otro con sus necesidades, y son animados por el facilitador a poner en común y de forma crítica sus experiencias en el aula, reflexionar sobre ellas y construir colectivamente propuestas para mejorarla. En la mayoría de ocasiones, y para favorecer su sistematización, es recomendable hacer estos grupos de reflexión docente después de las clases y en un lugar donde la comunicación pueda fluir cómodamente y sin cortapisas, ya sea dentro o fuera de la escuela, y en el que la pluralidad de opiniones y las discrepancias sean acogidas como oportunidades de cambio. Todo ello con la intención de asumir los objetivos siguientes:

  • Formar docentes reflexivos capaces de resolver situaciones prácticas desde la experiencia.
  • Enseñar a los docentes a introducirse en una metodología basada en un ciclo de acción-reflexión-acción, y que integre conocimiento formal y práctico, el criterio científico (por analítico) y el compromiso ético y social para con su profesión y su alumnado.
  • Proporcionar a los docentes las competencias necesarias para organizar mejor su actividad en el aula, a partir de la contextualización y la toma de decisiones en situaciones de cambio no siempre fáciles de gestionar.
  • Incrementar el grado de autoformación del profesorado a partir de las metodologías aprendidas durante la reflexión docente, una práctica que pese a ser mucho más efectiva cuando se hace de forma grupal y cooperativa también puede ser de utilidad si se hace individualmente.

Competencias que quizás habéis trabajado a través de la reflexión docente colectiva, tal y como os apuntamos en este post, o quizás individual. Sea cual sea la opción escogida u obligada por las circunstancias profesionales de cada uno de vosotros, os pediríamos que a imagen y semejanza de los grupos reflexivos a distancia compartieseis vuestras impresiones con todos nosotros, y que si este artículo os ha parecido interesante lo compartáis también con vuestros contactos.

Para saber más:

Página web de la Plataforma Internacional Práctica Reflexiva.

La formación reflexiva de profesionales, por Donald Schön.

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