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Bancos Comunes de Conocimientos: el saber como moneda de cambio

Los llamados Bancos Comunes de Conocimientos (o BCCs) son propuestas pedagógicas abiertas y colaborativas, firmemente asentadas en el intercambio de saberes entre personas de diferentes ámbitos, edades o roles educativos. Una metodología del aprendizaje y la enseñanza que funciona a modo de red en el que los conocimientos se intercambian sin ánimo de lucro y con el principio de reciprocidad como motor. Dentro de este marco, una persona que tenga conocimientos de, por ejemplo, Filosofía clásica, puede compartirlos con alguien que carezca de estos saberes pero que pueda enseñarle Matemáticas en contrapartida por el aprendizaje recibido. El conocimiento se convierte, así, en la única moneda de cambio válida en los BCCs, cuya historia se remonta hasta hace más o menos una década pese a que sus principios parten de teorías y prácticas educativas anteriores en el tiempo.

Saberes comunes y cooperativos

Basándose en algunos de los principios propios del cooperativismo y también de la desescolarización, postulados a mediados del siglo XX por Iván Illich desde libros como La sociedad desescolarizada, los BCCs contemplan la posibilidad de que el aprendizaje pueda producirse en cualquier momento y en cualquier lugar. Una variable de la Educación expandida, y del aprendizaje ubicuo defendido por Nicholas Burbules, que no por casualidad surgió en el año 2006 de la mano de la red Platoniq, cuando Internet ya era una herramienta de información y comunicación de uso cotidiano y a prácticamente un año del nacimiento de la Web 2.0. que permitía la participación de los usuarios como emisores activos de contenidos digitales a través de las Redes Sociales o el intercambio de archivos p2p. Dentro de este contexto en el que el intercambio de saberes sin ánimo de lucro empezaba a asentarse como una alternativa a una transmisión vertical del conocimiento, los BCCs se integraron dentro del movimiento Open Knowledge (Conocimiento abierto, en su traducción literal al castellano), que trata de aplicar la filosofía y métodos propios del software libre a dinámicas colectivas como las del aprendizaje y educación mutua. Por este motivo, la organización de los BCCs es siempre abierta a la participación de quien desee formar parte de ellos o de las acciones y reuniones que se agrupan en los llamados Mercados de Intercambio de Conocimientos. Talleres gratuitos y presenciales, a la manera de los Makerspaces aunque regidos de forma más determinante por la reciprocidad, que son registrados y publicados en la web bajo una licencia copyleft, garantizando que la adquisición y el intercambio de conocimientos siga siendo el único fin de estas iniciativas. Evidentemente, y debido al carácter ubicuo del intercambio de saberes propio de los BCCS, su funcionamiento se da en diferentes ámbitos de la sociedad, abarcando desde iniciativas locales en barrios o asociaciones de vecinos hasta entornos profesionales más específicos. Pero si ¿cómo se desarrolla un BCC desde una perspectiva educativa?

BCCs en educación

Teniendo en cuenta que la deslocalización del conocimiento, y la abolición de las jerarquías en lo que a su transmisión se refiere, es indivisible de la naturaleza de un BCC, su aplicación estrictamente educativa puede parecer una contradicción o un reduccionismo pero, si tenemos en cuenta que esta no tiene porqué verse limitada a los confines de las instituciones escolares para resultar educativamente válida, comprobaremos que  su uso puede darse bajo múltiples formas que permitan este tipo de intercambios. Desde aquí, y sin ánimo de ser reduccionistas ante un concepto tan abierto como el que nos ocupa, os proponemos algunas iniciativas para su implementación en vuestra actividad docente:

  • Siempre que vuestra actividad, horarios y predisposición del centro educativo os lo permitan, cread talleres para aprender sobre BCCs con otros docentes de los centros educativos en los que trabajéis. Empezad planteándoos qué os gustaría aprender, para luego reflexionar sobre qué enseñanzas podéis ofrecer en contrapartida. Una vez se hayan establecido estos dos parámetros, podéis proceder a abrir Mercados de Intercambio de Conocimientos en algunos espacios de la escuela, permitiendo el acceso al alumnado para conozca la iniciativa y, si lo desea, pase a formar parte de ella.
  • Dad a conocer la existencia de vuestros BCC mientras difundáis el proyecto y creéis la red que lo va a sostener. Instalad urnas en espacios de la escuela para que en ellas se dipositen las diferentes ofertas y demandas que conformaran el Banco, repartid folletos informativos, interpelad a vuestros compañeros y compañeras al respecto, cread un tablón de anuncios físico o digital, o cread una web que aglutine toda la oferta y demanda disponible.
  • Aprovechando este último punto, aprovechad las posibilidades que ofrecen las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y cread BCCs digitales, a modo de centros virtuales de intercambio de conocimientos similares a los MOOCs aunque adaptados a vuestras posibilidades y escala. En este sentido, pensad que la capacidad de las Redes Sociales digitales para abarcar el conjunto del globo, permite el intercambio de conocimientos y metodologías entre docentes y alumnos de países diferentes, ampliando las posibilidades de vuestro BCC.
  • No cerréis vuestros BCCs al mundo que rodea a la escuela. Aprovechad la ubicuidad del intercambio de conocimientos que promueven estos procesos de aprendizaje, y abridlos, de forma controlada y supervisada, al barrio en el que se encuentre vuestro centro educativo, tendiendo puentes con el aprendizaje servicio. El trueque de saberes entre las diferentes realidades que pueden encontrarse dentro y fuera del aula puede resultar muy productiva, ya que el estudio de determinadas materias puede verse complementado con los conocimientos de algunos de los miembros de la comunidad no-escolar a los que luego puede formarse en las áreas que consideren de su interés.

¿Utilizáis dinámicas propias de los BCCs en vuestra escuela? Si es así, y dado lo vasto de las posibilidades de implementación y las experiencias que pueden resultar de su puesta en práctica, os pedimos que compartáis vuestras impresiones con todos nosotros para así complementar lo ya apuntado en este artículo, que os animamos a que compartáis con vuestros contactos.

 

Para saber más:

Página web de Platoniq.

TEDx: Inteligencia colaborativa: el cambio desde dentro, por Leticia Soberón.

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