Volver al listado

Metodologías educativas y neuroeducación

A pesar de los más que comprensibles recelos que puede generar en gran parte de la comunidad educativa, y también en la sociedad en general, la presencia de la neuroeducación en convenciones educativas, estudios pedagógicos, o en un cada vez mayor número de libros certifica el auge de su popularidad. Pero, más allá de las ideas preconcebidas que podamos tener sobre este concepto ¿en qué consiste realmente? Pues, como su propio nombre indica la neuroeducación es una disciplina que promueve la interacción entre las ciencias que se ocupan del desarrollo neurológico con las que hacen lo propio con las ciencias de la educación. Una definición operativa que abre la puerta a nuevas preguntas alrededor de la necesidad de su implementación y, también, sobre los límites que ésta debería tener.

Una investigación abierta

La neuropsicología es una ciencia nacida entre los siglos XIX y XX como una forma de estudio multidisciplinar del sistema nervioso del ser humano, teniendo en cuenta factores que van desde las funciones cerebrales, la estructura psíquica y la sistematización sociocognitiva y abarcando todos los periodos evolutivos por los que pasa una persona a lo largo de su vida. Un campo general de investigación, que dio paso a otros más concretos, como el focalizado en la neuropsicología infantil que estudiaba desde una perspectiva interdisciplinar las relaciones entre la conducta y el cerebro humanos durante el periodo de desarrollo comprendido entre el nacimiento y el inicio de la pubertad. Lo que, a su vez, dio paso a la neuroeducación, planteada como un método de detección de dificultades que pueden darse en los procesos de aprendizaje, de diseño de programas para la mejora del rendimiento escolar y, por último aunque no por ello menos importante, atender cualquier necesidad educativa que se derive de su campo de estudio. Bajo esta perspectiva, la neuroeducación busca responder a la eterna pregunta ¿cómo lograr que nuestros estudiantes o, ya puestos, nosotros mismos, aprendan mejor? Y lo hace desde lo que se ha dado a conocer como neurodidáctica, o aplicación de conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro humano y la intervención de procesos neuriobiológicos en el proceso de aprendizaje de cualquier ser humano. Evidentemente, esta aplicación ha despertado no pocos recelos en muchos sectores de la sociedad, lo que ha implicado que su desarrollo sea vigilado desde principios como el derecho a la libertad, a la intimidad o el necesario auge de la neuroética, que vela por el respeto a un principio que no por fundamental está de más repetir: que poder hacer una cosa no implica tener que hacerla y que neuroeducación no es, o no tiene porqué ser, sinónimo de manipulación. Aclarado este aspecto, que sigue abierto pero probablemente seguirá dando que hablar en el futuro próximo, podemos contemplar la neuroeducación como una vía para encontrar una educación que sea compatible con nuestra idiosincrasia neurológica, lo que implica encontrar nuevas formas de enseñanza que nos hagan más fácil aprender las materias curriculares, y que varían de estudiante a estudiante según su edad y capacidades de aprendizaje.

Aprendizajes a medida

Así ¿qué cambios requiere la educación hoy, teniendo en cuenta lo que los estudios neuroeducativos nos dicen de nuestra manera de aprender? Consideremos algunos de los hitos más importantes en la Historia de la investigación neuroeducativa, y las posibles planificaciones que nos permitan mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos.

  • Las emociones implican un mayor grado de aprendizaje, con lo que la emocionalidad con la que el alumnado asume una serie de conocimientos implica, también, una mayor permanencia del aprendizaje de estos contenidos. Precisamente por eso, la motivación es un elemento de vital importancia en cualquier proceso formativo, que funciona mucho mejor a través de las metodologías propias del aprendizaje significativo o de estrategias de implicación emocional a través del teatro.
  • La plasticidad cerebral implica una gran capacidad de adaptación humana ante diferentes tipos de aprendizaje. Aunque esta elasticidad, que posibilita la multitarea que han traído consigo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), es mucho mayor en los cerebros jóvenes y disminuye con la edad, lo que en parte dificulta el proceso de “desaprendizaje” y hace harto recomendable planificar una metodología adecuada para cada proceso de enseñanza, y no tanto el establecer un único método que se utilice en cualquier situación. Y todo eso pese a que, paradójicamente, una de las mejores formas de la memorización a largo plazo se da a través de la repetición, aunque utilizada en exceso puede terminar por aburrir y desmotivar al alumnado.
  • Las neuronas espejo, quizás uno de los hallazgos neurocientíficos más recientes y de mayor repercusión pública, activan nuestros mecanismos de aprendizaje cuando realizamos una acción o vemos a alguien realizándola. O cuando sentimos en nosotros mismos o vemos alguna emoción en los demás. En este sentido, enseñar dando ejemplo en el aula es uno de los mejores aprendizajes que podemos ofrecer a nuestros alumnos.
  • La neuroeducación es un excelente método para la detección de los llamados trastornos del aprendizaje como, por ejemplo, la dislexia, así como para asegurar que las personas que hayan desarrollado estos trastornos puedan recibir una enseñanza que responda a sus necesidades. Ya que, como se comentaba anteriormente, si algo nos enseña la neuroeducación es que cada situación y persona responde a un aprendizaje determinado y no necesariamente al que le funcione a la mayoría.

Un conjunto de cualidades, que a buen seguro irán aumentando con el tiempo de la mano de los avances científicos y tecnológicos y que no deben hacernos olvidar que si bien la neurología puede afectar la forma en la que aprendemos, nuestros métodos de aprendizaje también pueden influir en que nuestro cerebro se desarrolle en uno u otro sentido.

¿Habíais oído hablar de la neuroeducación? ¿Qué opinión os merece su utilización para implementar una u otra metodología en el aprendizaje de los estudiantes? Compartid vuestras impresiones sobre estas cuestiones con nosotros, así como este texto con vuestros contactos.

 

Para saber más:

Vídeo: ¿Qué es la neuroeducación?, conferencia a cargo de Francisco Mora.

TEDxtalk: Neurodidáctica: las escuelas del siglo XXI, por José Ramón Gamo.

Artículo: Neuroeducación: un desafío para los docentes, por Marisa Ramón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *