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Ocho libros para que tus hijos no dejen de leer estas navidades

Leer es una acción de múltiples ventajas pedagógicas y vitales tanto para niños como para mayores. Una práctica desgraciadamente en desuso que, sin embargo, no impide la edición y reedición de buena literatura para todos aquellos que disfrutamos con la lectura. Por eso, y aprovechando que las festividades navideñas a la vuelta de la esquina, os proponemos una serie de lecturas, más o menos navideñas pero siempre recomendables, para que vuestros hijos e hijas no abandonen el placer de leer y aprovechen los ratos libres que tengan estas vacaciones, entre comidas familiares y regalos, para sumergirse en un buen libro.

  • Cartas a Papá Noel, de J.R.R. Tolkien: Cada una de las navidades de entre los años 1920 y 1943, el autor de El señor de los anillos o El Hobbit escribía a sus hijos una carta en las que se hacía pasar por Papá Noel y algunos de sus ayudantes. Tres años después de su fallecimiento, Baillie Tolkien, esposa del hijo del escritor, las publicaba para disfrute de niños y coleccionistas, que podrán encontrarse con algunas misivas escritas por los improvisados guardianes de la casa de Papá Noel ¡los elfos!.
  • Cuento de navidad, de Charles Dickens: Pese a que probablemente sea el protagonista de muchas de las listas de libros navideños que podréis encontrar aquí y allá, lo cierto es que ninguna de esta lista tampoco estaría completa sin este clásico escrito por Charles Dickens en 1843. La historia de Ebezener Scrooge, un rico y amargado hombre de negocios, que una navidad recibe la visita de tres espíritus que le abrirán a sus semejantes, funciona tanto como una novela gótica repleta de simbolismos como, también, un cuento moral sobre la avaricia y los males del capitalismo industrial de la Inglaterra del siglo XIX.
  • El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger: Clásico atemporal de la literatura, esta historia alrededor del joven y eternamente insatisfecho Holden Caulfield que es expulsado del colegio a pocos días de Navidad, ha cautivado a generaciones enteras de lectores adolescentes desde su primera publicación como novela en 1951. Un libro que, pese a lo inquieto de su protagonista, funciona prácticamente como un monólogo interno que recoge excelentemente el angst adolescente de ayer y hoy.
  • Las brujas, de Roald Dahl: Estas fechas son proclives para los cuentos para niños, por lo que podríamos recomendaros, tanto a vuestros hijos como a vosotros mismos, la lectura de la práctica totalidad de los libros escritos por el imprescindible Roald Dahl (1916-1990). Aunque, obligados a elegir, nos quedaremos con este Las brujas, un clásico de la literatura para niños maravillosamente ilustrado por Quentin Blake en el que, con esa inconfundible mezcla de humor negro y ternura que es marca de la casa, Dahl crea un mundo en el que las brujas no solo existen, si no que han ideado un plan definitivo para aniquilar a todos los niños y niñas del mundo. Solo un pequeño huérfano y su abuela, una aguerrida mujer que fuma como si no hubiese un mañana, podrán hacerles frente.
  • Los doce terrores de la Navidad, de John Updike: No os dejéis engañar por su título, o por el hecho de que el ilustrador de este cortísimo libro sea Edward Gorey (1925-2000), célebre por su trazo lánguido y tétrico, Los doce terrores de la Navidad plantea una serie de cuestiones de enjundia para cualquiera que se haya planteado que es lo que hay detrás de estas fiestas. ¿Quién es realmente ese barbudo que huele raro? ¿Por qué las familias se emperran en que sus más jóvenes miembros se hagan fotos sentados en su falda? Y sus ayudantes ¿por qué trabajan sin pedir nada a cambio? Y así a lo largo de doce viñetas capaces de divertir tanto a los más mayores como a los niños y niñas que ya no lo son tanto.
  • Candido, de Voltaire: Os preguntaréis que hace un libro como el escrito por Voltaire, en 1759, en una selección como esta. La respuesta es doble: por un lado, porque ha sido recientemente reeditado con unas magníficas ilustraciones de Quentin Blake, mencionado a propósito de Las Brujas de Dahl, y por el otro porque con su visión ácida sobre la bondad humana supone un divertido antídoto contra algunos de los excesos de buenismo, propios de estas fiestas.
  • ¡Cómo el Grinch robó la navidad!, del Dr. Seuss: Otro clásico, este de la literatura infantil anglosajona, cuya última adaptación cinematográfica acaba de llegar a los cines de todo el mundo. Protagonizado por el Grinch, un ser verde, peludo y gruñón que vive aislado en una montaña, en la única compañía de su perro, y odia la navidad que se celebra un año tras otro en la próxima localidad de Villaquién, ¡Cómo el Grinch robó la navidad! ofrece, a través de sus ingeniosas rimas, una mirada crítica al consumismo desaforado que muchas veces traen consigo estas fiestas.
  • Cuando a Matías le entraron ganas de hacer pis en la noche de Reyes, de Chema Heras: En una época en la que la oronda figura de Papá Noel parece haber eclipsado el más repartido protagonismo de los Tres reyes magos, rompemos una lanza en favor de Melchor, Gaspar y Baltasar con la recomendación de este divertido libro para los más pequeños de la casa, ilustrado por Kiko Dasilva. Cuando a Matías le entraron ganas de hacer pis en la noche de Reyes explica el conflicto de Matías, un niño al que le cogen unas ganas tremendas de ir al baño en plena noche de Reyes. Y ya sabemos que los Reyes no dejan regalos a aquellos niños y niñas que están despiertos a altas horas de la noche…

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