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Cinco buenos propósitos pedagógicos para este 2019

Es inevitable. Con el comienzo de un nuevo año, quien más quien menos elaboramos nuestras propias listas de deseos para, si no ser un poco mejores, sí al menos tener una vida un poco mejor que la que dejamos atrás. Y este 2019 no es una excepción. Por eso, e intentando aportar nuestro granito de arena a vuestra personal lista de deseos para el año nuevo, desde aulaPlaneta os proponemos un total de cinco buenos propósitos pedagógicos para este 2019 que acaba de empezar, de cara a que vuestras clases sean más beneficiosas tanto para vuestros alumnos como también para vosotros.

 

Cinco buenos propósitos para el nuevo año

  • No dejéis de aprender: Más allá del aprendizaje para toda la vida, o de vuestra voluntad para cursar algún master o posgrado sobre esta o aquella materia en particular, no olvidéis que el aprendizaje es algo que se da de forma natural pero que hay que desarrollar y que, pese a lo tópico que puede parecer, vuestra experiencia dentro y fuera del aula es la mejor escuela a la que podéis asistir. Como os hemos comentado alguna vez desde este blog, estudiar y aprender son dos conceptos complementarios, pero éste último puede resultaros mucho más gratificante que el, sin embargo, casi siempre útil arte de hincar los codos.
  • No descuidéis vuestro aprendizaje competencial: Según parece, o así se afirma desde el campo de la neurociencia aplicada a la educación y el aprendizaje, la plasticidad de nuestro cerebro disminuye con la edad. Lo que, a su vez, implica que cada vez nos cueste más el deshacer el camino andado en metodologías de aprendizaje utilizadas con anterioridad. En la medida de lo posible, una forma de paliar estos efectos (que son parte de la evolución de nuestros cerebros) reside en el aprendizaje de nuevas competencias o alfabetizaciones como la digital o la mediática que, a su vez, nos preparen para aprender en entornos que, cada vez más, poco tienen que ver con la memorización de contenidos.
  • Motivaos: Especialmente en algunas franjas de edad del alumnado o en algunos contextos, esta puede ser una profesión dura en ocasiones. Pero, además de permitiros tener un mal día siempre que lo necesitéis, pensad que la motivación, y el tener claro porque os encontráis ante un grupo de personas en proceso de formación día sí día también, resulta de lo más positivo tanto para vosotros como para vuestros alumnos y alumnas. Implicad a vuestro alumnado a través de vuestra propia motivación y ganas de que aprendan aquello que creéis necesario y será más permeable a aquello que queráis enseñarles. Y, además, os permitirá innovar sobre vuestras respectivas materias y, en definitiva, haceros sentir mejor con vosotros mismos y la profesión que habéis elegido.
  • Innovad: Decía Einstein (1879-1955) que solo un loco puede creer que actuando siempre igual puede lograrse un resultado diferente. Sumándonos a esta máxima, aplicable a muchos aspectos de nuestras vidas, os recomendamos que intentéis encarar lo que quizás lleva años sin funcionar desde otra perspectiva, y que os planteéis si aquello que funciona no podría seguir haciéndolo de otra manera. Pensad, como probablemente sabréis ya, que el paradigma educativo actual parece estar cambiando el rol tradicional del docente en el aula, desplazándolo desde el papel de fuente de sabiduría al de gestor de conocimientos y acompañante en el proceso de aprendizaje del estudiante. Lo que no significa que vuestros conocimientos y metodologías hayan caído en desuso si no que, en la era de Internet y el acceso casi inmediato a la información, quizás debáis aprender otras formas de transmitir lo que vuestro alumnado debe aprender, ya sea explicado por vosotros o por sus propios medios. En cualquier caso, el aprendizaje en el uso de las TIC a través de la robótica, las RRSS o las Impresoras 3D, os resultará muy útil para lograrlo. Y pensad que el hecho de que vuestros alumnos os superen en habilidades tecnológicas no significa que sepan cómo gestionar los contenidos a los que acceden a través de ellas, ni que estos contenidos igualen en calidad a vuestros conocimientos docentes.
  • Reflexionad solos o grupalmente: A modo de colofón, os planteamos este último punto con la esperanza de que los consejos anteriores tomen forma a partir de la reflexión sobre vuestros logros y errores profesionales, y que esta reflexión se dé desde la introspección y, también, a partir del debate y la conversación con vuestros compañeros de centro y/o de profesión. Pese a que la autocrítica es un elemento imprescindible para cualquier tipo de crecimiento, aprovechad la existencia de grupos de reflexión docente o de Bancos Comunes de Conocimiento -algunos presenciales, otros a distancia- para cotejar opiniones, metodologías y sentiros un poco menos solos ante los problemas que podáis tener para impartir vuestras clases como os gustaría. Como suele decirse, si queréis ir rápido id solos, pero si queréis ir lejos id acompañados.

¿Cuáles son vuestros buenos propósitos pedagógicos para este 2019? Compartidlos con nosotros así como este post con todos vuestros contactos.

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