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Dinamiza tus clases a través del diseño de juegos

Desde este blog, y en numerosas ocasiones, hemos destacado la importancia del juego no sólo como fuente de disfrute si no también como una metodología del aprendizaje muy útil, por efectiva. Así, y complementando lo que ya os explicamos sobre la gamificación o el aprendizaje basado en juegos, lo que os planteamos ahora son las virtudes del diseño y desarrollo de juegos propios, elaborados por el profesorado para su implementación en clase. Pero ¿qué beneficios pedagógicos tiene el diseño de juegos y/o videojuegos pensados para vuestros alumnos? ¿Y qué debe tenerse en cuenta en el diseño de estos juegos para que su implementación sea educativamente fructífera?

Ventajas del diseño de juegos para dinamizar tus clases

Más allá de los beneficios pedagógicos que plantea el acto de jugar en sí mismo considerado, y que van desde del desarrollo de la psicomotricidad, la creatividad, el pensamiento abstracto y a veces también de la socialización de los jugadores, entre otras posibles virtudes, el diseño de los juegos y las normativas que los hacen posibles por parte del profesorado también ofrecen una serie de ventajas específicas para los estudiantes, especialmente si se da en edades tempranas. Son los siguientes:

  • Innovación pedagógica sobre una serie de contenidos más o menos compartimentados y fijos, que ofrece así una nueva visión sobre los mismos, puliendo algunos de sus aspectos y adaptándolos, sin nunca devaluarlos, a las necesidades específicas del grupo clase.
  • Motivación del alumnado a través de la adaptabilidad de las materias comentada en el punto anterior a los intereses de vuestros estudiantes, aunque sin perder nunca de vista el objetivo último del diseño de estos juegos: su aprendizaje.
  • Aprendizaje de competencias, que se transmiten al alumnado a través del diseño del juego elegido, así como sus normas de jugabilidad. En este sentido, se corre el riesgo de que los árboles no permitan ver el bosque, o que las competencias a aprender eclipsen por completo la enseñanza de contenidos que se pretenden vehicular a través del juego.
  • Aprendizaje de contenidos gamificados a través de la construcción del juego, y que frente a las unidades de conocimiento cerradas que representan, por ejemplo, los libros de texto, hace posible una mayor adaptabilidad (siempre controlada) de los mismos.

Jugar es aprender, pero aprender es más que jugar

Por sí solos, los beneficios recién enumerados justificarían la creación de juegos específicamente pensados para vuestros alumnos, pero para resultar válidos y no caer en el mero entretenimiento deben cumplir una serie de principios vectores entre los que no es menor, aunque por lo general no se tenga suficientemente en cuenta, la disponibilidad de tiempo del profesorado que quiera dedicarse a elaborarlos. Pero, una vez subrayado este importante y a veces olvidado punto, pasemos a analizar los elementos a considerar para que los juegos que implementéis en el aula sean efectivamente educativos:

  • Coherencia con los principios pedagógicos y educativos de la escuela y contexto sociocultural en el que se integren. La construcción de un juego ofrece múltiples opciones para su creación, pero cuando se trata de uno con finalidades pedagógicas la opción más adecuada educativamente, por los valores que trata y la metodología que utiliza, es la que debe primar por encima de las demás independientemente de si el juego resulta más divertido o más atractivo para sus jugadores a través de otra opción menos educativa.
  • Adaptación a la materia curricular que se pretende dinamizar a través del juego, y que se deriva del punto anterior. Al igual que con los principios educativos de vuestras escuelas, el juego que diseñéis sólo cumplirá su función pedagógica si contempla los contenidos que pretende dinamizar, tanto como una pieza más de la asignatura a la que pertenece y considerando el nivel y edades de vuestros alumnos. De lo contrario, lo que tendréis entre manos será un posible entretenimiento muy válido en sí mismo considerado, pero aislado del resto de la materia y escasamente beneficioso en lo que se refiere a su aspecto educativo.
  • Aunque pueda parecer una contradicción con lo argumentado en los dos puntos anteriores, intentad en lo posible que vuestros juegos resulten atractivos para sus usuarios potenciales. Sed conscientes que muchos de vuestros alumnos, especialmente los de una edad más avanzada, estarán acostumbrados a juegos y sobre todo a videojuegos con un nivel de sofisticación formal muy seductor por elaborado y económicamente costoso. Pero sin tener porqué alcanzar un nivel equivalente al de esos juegos, que además muchas veces chocan frontalmente con las necesidades pedagógicas de los elaborados por vosotros, plantead vuestros juegos como unos dignos de ser disfrutados. De lo contrario, el proceso de dinamización que pretendáis impulsar quedará en agua de borrajas.
  • Todos estos juegos deberían contener la posibilidad de evaluar los progresos educativos que vuestros alumnos hayan obtenido al jugarlos. Por ese motivo, os recomendamos métodos de valoración de resultados como puntuaciones o valoraciones que hagan explícita esta evolución no tanto en lo que a la consecución de los objetivos del juego se refiere como a sus objetivos pedagógicos.

¿Habéis diseñado alguna vez algún juego para dinamizar vuestras clases? ¿Qué contenidos queríais gamificar y cuál fue el resultado? Compartid vuestras experiencias con nosotros y este post con todos vuestros contactos.

Para saber más:

Texto: Enseñar el juego y jugar la enseñanza, por Patricia M. Sarlé.Texto: Más allá de Mortal Kombat: diseño de juegos educativos, por Ricardo Rosas, Ximena López, Mónica Correa, Miguel Nussbaum y Patricia Flores.

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