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Aprender es compartir: Un acercamiento al aprendizaje colaborativo

Entendemos por aprendizaje colaborativo cualquier proceso de aprendizaje que comprenda dinámicas grupales y de interacción entre los estudiantes, ya sea en entornos físicos o digitales. Una metodología pedagógica cuyos motivos para la implementación en el aula ya hemos tratado con anterioridad en este blog, y de la que ahora os proponemos una aproximación que comprenda tanto sus orígenes como los beneficios que su uso puede tener para vuestros alumnos.

Resumen histórico de una educación basada en la interdependencia.

Se considera que el aprendizaje colaborativo aparece tímidamente en Occidente a partir del siglo XVI, junto al nacimiento del concepto de pedagogía moderna inaugurada por Johann Amos Comenius (1592-1670), quien apostaba por la cooperación como una forma de crecimiento y aprendizaje en todos los ámbitos de la vida humana. Poco después, ya en el siglo XVIII, Joseph Lancaster puso en práctica numerosos grupos colaborativos que fueron finalmente introducidos en el sistema educativo británico a través de la pedagogía del trabajo. Pero no fue hasta el siglo XIX, con el auge de movimiento cooperativos en todo el territorio europeo, cuando el aprendizaje colaborativo echó oficialmente raíces en suelo estadounidense con la aparición del Common School Movement, para más tarde alcanzar un notable grado de importancia bajo la batuta teórica del psicólogo, filósofo y pedagogo John Dewey (1859-1952). Dewey, que consideraba a los niños y niñas como centro del proceso educativo que tenía lugar en las escuelas contemplando el desarrollo de sus capacidades cognitivas, emocionales e intelectuales como una necesidad propia que debía ser respetada por sus maestros, hizo especial hincapié en una metodología muy similar a lo que hoy conocemos como aprendizaje por proyectos, que requería de la interdependencia del alumnado y la cooperación para poder desarrollarse adecuadamente. Así, y reforzado por teorías pedagógicas del siglo XX, como las esgrimidas por Jean Piaget (1896-1980) o, de forma más controvertida por su abrazo al conductismo como método de enseñanza, también B.F. Skinner (1904-1990), el aprendizaje colaborativo alcanzó una considerable notoriedad internacional que parece haberse visto renovada de la mano, entre otras cosas, de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y del auge de plataformas y herramientas digitales, sus posibilidades para aprender colaborativamente y en red. Pero ¿cuáles son sus beneficios?

 

Virtudes pedagógicas de la cooperación en el aula.

Al inicio de este artículo os hemos comentado que el aprendizaje colaborativo implica el desarrollo de competencias como el respeto hacia los demás, la capacidad para defender las propias ideas y opiniones ante ellos y la comunicación o el espíritu crítico necesario para que todo lo anterior no quede en agua de borrajas. Pero, además, se ha demostrado que un entorno marcado por la cooperación refuerza la asimilación de los contenidos a aprender por parte del alumnado, así como de otras competencias que os enumeramos a continuación:

  • Genera un entorno de interdependencia positiva, que a su vez se basa en la autonomía personal y de pensamiento. Por una parte, el alumno aprende a formar parte de un grupo que resulta necesario para alcanzar un objetivo u objetivos determinados mientras que el grupo requiere de que cada uno de sus miembros colabore y se esfuerce personalmente para conseguir que el resultado sea el óptimo, y responda a lo que entre todos ellos y ellas hayan decidido como estrategia para alcanzarlo.

 

  • A resultas de lo anterior, se genera también un entorno educativo inclusivo en el que los menos capacitados para algunos de los aspectos de la materia se apoyan en los conocimientos de los más hábiles, y viceversa. Así, cada alumno logra adaptarse a lo que demanda la asignatura que se pretende dinamizar con este método pedagógico en la medida de sus posibilidades. Pero precisamente por eso las actividades planificadas desde una perspectiva colaborativa para el alumnado deben ser lo bastante amplias y complejas como para que cada alumno encuentre su lugar en ellas, y todos puedan aprender tanto de los demás como también de sí mismos, sin abandonarse a lo que decida la mayoría de sus compañeros.

 

  • Actualmente, esta metodología puede darse sin compartir un espacio físico común gracias a plataformas digitales como aulaPlaneta, que permiten a los docentes generar experiencias que faciliten un aprendizaje de tipo colaborativo entre sus usuarios. Así, y sin ánimo de equiparar ambas experiencias de aprendizaje, la presencial y la digital, esta última ofrece una formación añadida en alfabetización digital y netiqueta.

 

  • Resulta altamente motivador para los estudiantes gracias a su vínculo con el aprendizaje significativo.

 

  • Implica el desarrollo de valores personales como la autoestima para defender su postura ante un entorno que puede estar en desacuerdo con ella, o la responsabilidad, dado que los estudiantes deben responsabilizarse del resultado final de su proceso de aprendizaje. Igualmente, un último valor a destacar en este punto sería el de la autocrítica, ya que una vez terminado el proceso de aprendizaje el alumno debe tomar conciencia de sus ejes de mejora, para lo que también deberá considerar sus fortalezas y aciertos.

 

  • Fomenta el aprendizaje para toda la vida, ya que el alumnado aprende, además de la materia que es objeto de estudio grupal, a aprender de lo que le rodea a partir de la experiencia personal.

¿Utilizáis dinámicas propias del aprendizaje colaborativo en vuestras clases? ¿Qué ventajas os ofrece respecto a otros métodos de enseñanza? Compartid vuestras experiencias con todos nosotros, así como este post con vuestros contactos.

 

Para saber más:

Artículo: Aprendizaje colaborativo: una nueva forma de Diálogo Interpersonal y en red, por Luz María Zañartu Correa.

Artículo: Aprendizaje basado en proyectos colaborativos. Una experiencia en educación superior, por Marisabel Maldonado Pérez.

Video: TEDx: El trabajo colaborativo como parte del desarrollo humano, por Carolina Brito.

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