Volver al listado

El saber no ocupa lugar: Apuntes sobre el Aprendizaje móvil

En más de una ocasión, desde este espacio os hemos hablado sobre el aprendizaje móvil, un método de aprendizaje a distancia que se produce a partir de dispositivos móviles propios de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Pero, en esta ocasión, dejaremos de lado posibles y muy útiles programas para dinamizar vuestras clases. Lo que os proponemos en este artículo es un corto resumen histórico sobre la aparición y desarrollo de este método pedagógico, tan estrechamente vinculado a los avances tecnológicos, complementado por una revisión sobre las posibilidades del aprendizaje a distancia tanto para vosotros como para vuestros alumnos.

 

Breve historia de un aprendizaje ubicuo

Como concepto, el aprendizaje móvil parte de la traducción literal del anglicismo Mobile Learning, que fue inicialmente utilizado entre las décadas de los sesenta y los setenta del siglo XX por parte del investigador informático Alan Kay. Por aquel entonces, Kay era parte del Equipo de Investigación de la Corporación Xerox, en Palo Alto (California, EE.UU.), donde junto a otros empleados creó el Dynabook en el año 1968. Este artilugio, remotamente similar a lo que hoy conocemos como ordenador portátil, fue inicialmente planteado para que los aprendices pudiesen recibir una educación a través de los por entonces llamados Nuevos Medios. Según parece, el invento de Kay partía de teorías pedagógicas que fueron utilizadas como base para diseñar e idear las posibles funciones del Dynabook. Pero el proyecto cayó en el olvido hasta que en 1994 Mitsubishi Electric Corp. recogió el guante lanzando el que está considerado como el primer teléfono móvil smartphone de la Historia: el IBM Simon. Desde su lanzamiento, y a rebufo de su éxito, la polémica fabricación de estos artilugios creció meteóricamente hasta que con la llegada de la web 2.0., y la consecuente eclosión de las redes sociales (RRSS), estos teléfonos inteligentes y sus derivados bajo la forma de tabletas u ordenadores portátiles se han convertido en objetos de uso cotidiano. Su omnipresencia (en el año 2012 se calculó que el número de dispositivos móviles era superior a la cifra de la población mundial) dificulta enormemente imaginar siquiera como sería nuestra vida actual en ausencia de estos dispositivos, afectando a aspectos que van desde lo macro hasta lo cotidiano, donde podríamos englobar tanto nuestra forma de relacionarnos como la forma en que accedemos a una educación o, yendo un poco más allá, a cómo concebimos los actos de enseñar y aprender.

Pero si nos centramos en lo que el aprendizaje móvil aporta actualmente a la educación formal, ¿qué es lo que encontramos? Pues un uso creciente pero aún no del todo consolidado en el que prima su implementación a partir de programas 1:1, en los que cada alumno recibe un dispositivo de uso exclusivo para el aula, sin gasto ninguno para su bolsillo ni el de sus familiares, y en menor medida iniciativas basadas en el Bring Your Own Device (BYOD), que parten por tanto de la utilización de los propios dispositivos del alumnado para recibir un aprendizaje a distancia digital y móvil.

Cómo y por qué utilizar el aprendizaje móvil para la enseñanza

Toda tecnología trae consigo nuevas aplicaciones, muchas de ellas en el campo de la educación. Pero no todas son útiles en esta área del conocimiento, y muchas veces solo sirven a modo de sustituto, más sofisticado y también más costoso, de técnicas pedagógicas ya existentes. No es el caso del aprendizaje móvil y digital, por los motivos que os enumeramos a continuación:

  • Como se desprende de lo comentado hasta aquí, la utilidad más destacada del aprendizaje móvil es precisamente su portabilidad, que permite recibir una lección educativa e impartirla desde la distancia, como si se tratase de una versión ambulante del e-learning.
  • Permite desarrollar las competencias digitales de los alumnos, y también de los docentes, con todo lo que ello implica para el aprendizaje transversal de la alfabetización digital. Igualmente, este tipo de aprendizaje permite utilizar la Realidad Aumentada o los códigos QR para crear itinerarios pedagógicos.
  • Exige de la participación del alumnado, a través de su implicación en su proceso de aprendizaje. La autorregulación y disciplina son básicas en el aprendizaje móvil, ya que en ausencia de estas dos competencias el proceso de estudio puede ser estéril o no tener lugar en absoluto.
  • Permite la inclusión de alumnado que en condiciones de presencialidad quizás no podría acceder a las materias que se imparten a través del aprendizaje móvil. Impedimentos como problemas de acceso físico a los centros educativos donde se imparten estas materias o cuestiones relacionadas con la conciliación laboral y/o familiar son más fáciles de solventar gracias al aprendizaje móvil y algunos de sus derivados, como el microaprendizaje.
  • Ampliando el punto anterior, el aprendizaje móvil se utiliza en numerosas ocasiones para la integración de alumnado con necesidades educativas especiales, gracias a que permite un seguimiento personalizado de su evolución a partir de las analíticas del aprendizaje. Alumnos y alumnas con autismo o dislexia pueden beneficiarse enormemente del uso de estas metodologías.

¿Utilizáis el aprendizaje móvil en vuestras clases? Compartid vuestras experiencias e impresiones con todos nosotros, así como este post con todos vuestros contactos.

 

Para saber más:

Vídeo: TEDxPuraVidaED: Por favor, enciendan sus celulares. La clase empieza, por Francesc Pedró.

Artículo: Desarrollo de actividades cognitivas y tecnológicas con aprendizaje móvil, por Luís Vargas Mendoza, Marcela Georgina Gómez Zermeño y Rosa de Lourdes Gómez Zermeño.

Dossier: UNESCO: El futuro del aprendizaje móvil. Implicaciones para la planificación y la formulación de políticas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *