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Siete películas para ver y debatir en familia

Es muy probable que a lo largo de estos días hayáis celebrado algunas sesiones de cine en casa, teniendo en mente tanto el entretenimiento de los más mayores como también el de los más pequeños. Por eso, y buscando paliar una posible sequía de títulos, desde aulaPlaneta queremos haceros siete recomendaciones cinéfilas para ver en familia, siendo todas ellas proclives a un posterior debate sobre sus valores y que esperamos sea igualmente provechoso y disfrutable para todos sus espectadores.

Siete películas para ver en familia… y poder debatir sobre ellas

1) Up, de Pete Docter y Bob Peterson: Considerada por muchos como una (otra) de las cumbres del cine venido de la factoría de cine de animación Pixar, Up es tanto una divertida y tierna película de aventuras como una reflexión, a veces desoladora pero nunca cruel, sobre la muerte y la pérdida de nuestros seres más queridos. Un pantanoso tema contemplado amorosamente desde una perspectiva, la de un enviudado vendedor de globos que tras sujetar su casa con miles de globos sale literalmente volando hacia América del Sur, capaz de interpelar simultáneamente a los más jóvenes y los más mayores.

2) La ola, de Dennis Gansel: Basada en una historia real ocurrida en los EE.UU. durante la pasada década de los setenta, esta opera prima del alemán Dennis Gansel narra cómo el desarrollo de un experimento sociológico llevado a cabo por un maestro de instituto sobre sus alumnos acaba situando al grupo clase a un paso de emular, a pequeña escala, los principios y estructura del nazismo. Una película lo suficientemente perturbadora en su desarrollo y conclusiones como para generar un muy productivo (y necesario) debate. Para ver y discutir, eso sí, con espectadores bien entrados en la adolescencia. ­­­­

3) Charlie y la fábrica de chocolate, de Tim Burton: Basada en la célebre y homónima novela escrita por Roald Dahl (1916-1990), Charlie y la fábrica de chocolate toma fielmente el punto de partida ideado por Dahl para dotarlo de un traumático trasfondo familiar inexistente en el original literario. Aunque, más allá de esta licencia, la película mantiene la divertida mala baba planteada por Dahl hacia algunos vicios infantiles −heredados en su mayoría de los adultos educadores− y cuestiona más aún si cabe la ambigua figura de Willy Wonka (un desatado Johnny Depp) como moralista niño grande borracho de poder, al mando de una psicodélica fábrica de chocolate que cuenta con la habitual y abigarrada marca audiovisual de Burton.

4) El show de Truman, de Peter Weir: Convertida en un pequeño filme de culto desde prácticamente el momento de su estreno en 1998, la historia de Truman (Jim Carrey), un hombre que desconoce que su realidad cotidiana es en realidad una farsa reconstruida dentro de un enorme plató de televisión en el que se rueda un reality show, con él como protagonista absoluto, ha sido objeto de las más variadas interpretaciones. Parábola sobre el poder de los medios de comunicación, historia sobre la búsqueda de la libertad personal, retrato del conformismo ciego… o todo lo contrario, lo cierto es que El show de Truman se sostiene tanto en lo cinematográfico como en su capacidad de generar un productivo debate que probablemente cambiará en su temática a cada nuevo espectador.

5) Quiz Show. El dilema, de Robert Redford: Entre los años 1956 y 1959, Charles Van Doren (Ralph Fiennes), parte de una acaudalada y respetada familia de intelectuales de los EE.UU., ganaba emisión tras emisión el concurso televisivo de máxima audiencia Twenty One, que resultó estar amañado. Casi cuatro décadas después, Robert Redford tomó su historia para elaborar un nada amarillista, y por ello moralmente elaborado, retrato sobre la corrupción, y también el autoengaño de quienes la perpetúan, extrapolable de la esfera de lo mediático a cualquier otro tipo de estamento de poder.

6) La vida es bella, de Roberto Benigni: Con reminiscencias del cine de Charlie Chaplin (1889-1977), esta fábula situada en la Toscana de la Segunda Guerra Mundial, bajo la algo más que amenazante sombra del fascismo, levantó ampollas en el momento de su estreno por, a decir de muchos, hacer de la inasumible realidad de los campos de exterminio una farsa. Polémica que, tomando esta historia protagonizada por el padre de familia Guido (Benigni), confinado en uno de estos campos junto a su pequeño hijo (Giorgio Cantarini) al que intenta esconder cómicamente la inhumanidad de su situación, sitúa al espectador, además de ante una emocionante película, en la tesitura de decidir sobre la validez moral de la decisión de Guido.

7) La red social, de David Fincher: Como se dijo en infinidad de ocasiones a propósito de su estreno, esta no es una película sobre Facebook, sino sobre cómo su creación implicó el desgaste y ruptura de las relaciones de muchos de quienes participaron en su elaboración, finalmente firmada por Mark Zuckerberg (interpretado por Jesse Eisenberg). Aunque, en base a un guion de diálogos entonados a la velocidad del rayo, y una puesta en escena casi siempre contenida, esta película del otrora apocalíptico David Fincher es, por encima de todo lo demás, el frío retrato de un conjunto de personajes, a cuál más ambicioso y cuestionable, que abandona establecer juicios morales al parecer del espectador.

  • ¿Qué películas recomendáis para ver y debatir en familia? ¿Cuáles habéis visto a lo largo de estos días? Compartid vuestras recomendaciones con nosotros, así como este listado con todos vuestros contactos.

Para saber más:

  • Monográfico: La educación en valores a través del cine y las artes, por Santiago Ortigosa López.
  • Artículo: Educación en valores y cine, por Julio Cabero Almenara.
  • Video: TEDx: El cine nos hace mejores, por Jonás Trueba.

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