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Aprendizaje a través del diálogo: Una aproximación a las comunidades de aprendizaje

A grandes rasgos, una comunidad de aprendizaje consiste en un grupo de personas con objetivos académicos y/o educativos comunes que colaboran entre sí para alcanzarlos, transformando así tanto la vida en el centro educativo en el que se asienta esta comunidad como la del entorno en el que se integra la escuela. Esta metodología, englobada dentro de las denominadas pedagogías avanzadas, parte de modelos de aprendizaje interdisciplinares similares a los de la escuela unitaria, basados en el diálogo y la cooperación entre los miembros que componen estas comunidades, y aunque su implementación se ha dado mayoritariamente en América Latina y los EE.UU., goza también de una considerable presencia en muchos países europeos. Pero ¿en qué consisten estas comunidades? ¿Y cómo se han adaptado a los tiempos digitales en los que vivimos hoy?

Características de las comunidades de aprendizaje

Los cambios en algunos de los roles tradicionales de los entornos educativos producidos por la llamada sociedad de la información, en general, y por el auge de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en particular, han provocado la recuperación de métodos pedagógicos existentes desde hace tiempo. Es el caso de las comunidades de aprendizaje, que se basan en el aprendizaje dialógico y participativo y la investigación, de un modo próximo al Aprendizaje por proyectos, como forma de acceso al conocimiento. Metodología cuyos inicios se sitúan oficialmente en Iberoamérica a finales de la pasada década de los setenta, y cuya expansión se dio a mediados de la década siguiente en los EE.UU. Partiendo de algunas de las teorías psicológicas del desarrollo a través de la interacción social, propias del pensamiento de Lev Semeónovitx Vigotski (1896-1934), o de la importancia del contexto en el que se da este aprendizaje, afín a los postulados de Paulo Freire (1921-1997), estas comunidades integran, además de alumnos y docentes en calidad de gestores y evaluadores del proceso, a personas ajenas al entorno educativo tradicional como, entre otros, miembros de la sociedad civil, exalumnos, expertos en las materias que se desea conocer o familiares de los estudiantes.

Gracias a la interacción entre este grupo heterogéneo de personas, y a su puesta al servicio del proceso de aprendizaje del alumnado, se logra sobrepasar la dicotomía entre docentes y alumnado propia de los procesos de enseñanza y aprendizaje de la educación tradicional, que parece haber entrado en crisis de la mano de la propagación de las TIC y de la inmediatez informativa posible hoy a través de Internet. A cambio, las comunidades de aprendizaje abogan por la creación de los llamados grupos interactivos como método de aprendizaje basado en la descentralización del foco de enseñanza, que generalmente recaía casi por completo sobre el docente, en favor de un aprendizaje basado en el diálogo y en una concepción grupal y colaborativa del acceso al conocimiento. Estos grupos están constituidos por alumnos agrupados según sus ritmos de aprendizaje, con todo lo que ello supone de cara a un aprendizaje basado en el debate y/o el respeto al otro como método de resolución de problemas. Pero, además, y bajo la máxima de que el contexto es parte fundamental del aprendizaje, el entorno escolar se ve adaptado a las necesidades de los objetivos educativos que se pretenden alcanzar para, más adelante, interactuar con la sociedad en la que se integra la escuela y que se ve asimismo transformada por su actividad.

Comunidades de aprendizaje en tiempos digitales

Todo lo anterior responde de un modo u otro a la disolución de las fronteras entre lo tradicionalmente considerado aprendizaje formal y el aprendizaje informal. Lo que, actualmente, pasa de forma casi automática por el uso de las TIC por su simultánea condición de herramientas informativas y comunicativas a gran escala y de uso masivo. Una ampliación del concepto original de comunidad de aprendizaje al que complementa a través de algunos de los rasgos propios de la educación expandida a través de las siguientes aplicaciones posibles:

  • Como herramientas informativas de uso cotidiano, las TIC permiten un cierto grado de autoformación que puede verse muy potenciado por el aspecto comunicativo de estas tecnologías, que posibilitan la búsqueda grupal y el contraste informativo. Aunque, al menos en este caso, resulta harto recomendable una formación en alfabetización digital e informacional que permita a los internautas valerse por sí mismos en Internet.
  • La inmediatez y personalización que aportan estas tecnologías, en lo que a distribución de la información sobre las actividades del centro se refiere, supone, por lo general, una mayor y más cómoda implicación por parte de las familias de la escuela en lo que en ella ocurre, incentivando su participación.
  • Las Redes Sociales digitales (RRSS), incluyendo foros, chats y videollamadas grupales, permiten la creación de comunidades de aprendizaje ubicuas, capaces de traspasar fronteras de un modo impensable en ausencia de estas tecnologías.
  • Las páginas web vinculadas a la escuela posibilitan la creación de una comunidad, conformada por alumnos, docentes y familias que, más allá de su función informativa, también ejercen de elemento aglutinador para todos los miembros de la comunidad educativa.

¿Existen comunidades de aprendizaje en vuestros centros? ¿Utilizan las TIC para alcanzar algunos de sus objetivos educativos? Compartid vuestras impresiones y experiencias con nosotros, y este post con todos vuestros contactos.

Para saber más:

Video: Comunidades de aprendizaje, por Ramón Flecha.

Artículo: Creación y desarrollo de comunidades de aprendizaje: Hacia la mejora educativa, por Enriqueta Molina Ruíz.

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