Volver al listado

Virtudes y posibles aplicaciones de la neuroeducación

A grandes rasgos, entendemos por neurociencia aquella disciplina científica que tiene como objetivo el explicar las bases biológicas de la conducta humana. O lo que vendría a ser lo mismo en este caso: el análisis del funcionamiento de la mente humana desde una perspectiva biológica, basada en el estudio del cerebro. Un área del conocimiento relativamente novedosa, pese a que sus antecedentes surgieron décadas antes de su aparición, que de un tiempo a esta parte ha derivado en aplicaciones ajenas a lo estrictamente científico.

Desde su introducción en el mercado y la publicidad con el neuromarketing, hasta su uso como lenguaje a medio camino entre lo biológico y lo tecnológico con la neurotecnología, la neurociencia se ha convertido en una tendencia tan importante en la actualidad como bastante desconocida por una parte importante de la ciudadanía, que la contempla desde un cierto (y necesario) recelo moral que ha fructificado en la neuroética. Un extremo al que no es ajeno, ni mucho menos, la neuroeducación. Aunque, como esperamos demostrar desde este artículo, esta cuestión tan compleja en su fondo cuenta con no pocos beneficios entre sus posibles aplicaciones educativas.

 

La educación, con cerebro

En la mesa de debate Neurociencia y tecnología. Nuevas rutas de aprendizaje, que el pasado mes de enero clausuró la presentación del proyecto educativo Madrid5e, el prestigioso neurólogo y neurocientífico Facundo Manes afirmó que “Las neurociencias no tienen que intervenir en los programas educativos. Pero los programas educativos tienen que tomar nota de los avances de la ciencia del cerebro para pensar la educación del futuro”. Y es que, a pesar de los recelos que pueda despertar, la neuroeducación se vincula al modo en el que nuestros cerebros aprenden o desaprenden y a las circunstancias que provocan que este órgano se estrese o, por el contrario, pueda procesar la información (racional y emocional) que gestiona constantemente de forma fluida. De esta forma, la neuroeducación no cuenta tanto entre sus objetivos cómo mejorar el aprendizaje sino cómo facilitar este proceso, creando los contextos y dinámicas necesarias para que se produzca de forma constructiva, significativa y duradera.

Pero ¿cómo puede lograrse esta meta?

  • Generando contenidos y metodologías que impliquen emocionalmente al alumnado. Está demostrado que una educación que contemple la emocionalidad, y que vincule emocionalmente los contenidos que se desea enseñar a través de la motivación, cobra un valor pedagógico muy superior a una que no lo haga.
  • Debido a su elevada plasticidad, especialmente a edades muy tempranas y hasta los veinte años aproximadamente, el cerebro es capaz de funcionar a varios niveles y en diferentes áreas del conocimiento de forma simultánea. Ahora bien, desde la neurociencia se advierte que formas de enseñanza como la que se basa en la multitarea pueden resultar más perjudiciales que beneficiosas cuando son mal ejecutadas, o implementadas de forma excesiva. Cada edad (y alumno o alumna concretos) tiene sus tiempos y capacidades de aprendizaje, y un exceso de tareas simultáneas puede hacer confundir el estrés con la efectividad. Del mismo modo que ocasionalmente pueden llevarse a cabo varias tareas a la vez, siempre es mejor primar el sentido de la concentración, espaciar las enseñanzas para que se asienten, y echar mano de sistemas cooperativos de aprendizaje para asumir los objetivos marcados que requieran de esa variedad de tareas.
  • En este mismo sentido, se considera que la interacción de las personas más próximas, ya sean estos familiares o docentes, genera un aprendizaje social de gran importancia en cualquier contexto. Al respecto, la neurociencia contempla el peso de las llamadas neuronas espejo, que toman nota de lo que vemos y experimentamos en grupo, aprendiendo activamente desde la interacción (ojo, ya sea esta constructiva o reprobable) con aquellos que nos rodean

Facilitando el aprendizaje de tus alumnos en el aula y en casa

Bajo esta perspectiva, la neuroeducación parte de una base científica que, junto con otros factores como puedan ser el social o el cultural, permiten una planificación más efectiva de los procesos de enseñanza y aprendizaje que se dan en la escuela, bajo el amparo del profesorado. Lo que puede traducirse, a grandes rasgos, en algunas de las sencillas estrategias que os apuntamos a continuación:

  • Si el aprendizaje parte de un equilibrio emocional que bascule entre la seguridad (y/o bienestar) y la implicación que supone la curiosidad ante lo que se desconoce, podéis generar entornos que faciliten ambos extremos. Por una parte, con entornos y distribuciones en el aula que eviten los excesos de ruido y que cuenten con una buena iluminación, por ejemplo. Y, por el otro, con materiales y métodos pedagógicos (como el Aprendizaje por proyectos) que sean lo suficientemente retadores como para implicar necesariamente a vuestro alumnado.
  • Dado el componente social del aprendizaje, cundid con el ejemplo y, dentro de las posibilidades de cada centro y grupo clase (que sabemos que no siempre son las idóneas), intentad ofrecer una formación personalizada. Redoblará los efectos de vuestra enseñanza, al igual que si implementáis, de forma más o menos habitual, dinámicas propias del aprendizaje cooperativo.
  • Ambos elementos pueden darse en el Aprendizaje a distancia, aunque tal y como afirmó Manes “Nunca una inteligencia artificial, una máquina, va a inspirar, motivar o ser ejemplar como lo es un ser humano”. Por este motivo, os recomendamos que además de las competencias o contenidos en cuestión, enseñéis leves nociones de alfabetización digital y netiqueta de cara a acomodar el proceso de aprendizaje de vuestros alumnos y alumnas, tal y como haríais en el aula. Además, eso os permitirá introducir la noción de una multitarea, tan afín al uso de las TIC, lo suficientemente sana como para resultar beneficiosa y pedagógicamente gestionable, y no desconcertante y estresante, sin por ello dejar de ofrecerles valores específicamente humanos, como la curiosidad, la creatividad o la sensibilidad.

¿Planeáis vuestras clases y cursos desde una perspectiva educativa que incluya la neuroeducación? ¿Qué resultados habéis detectado en los procesos de aprendizaje de vuestro alumnado? Compartid vuestras reflexiones con nosotros, y este post con vuestros contactos.

 

Para saber más:

  • Video: Mesa redonda “Neurociencia y tecnología. Nuevas rutas de aprendizaje” Jornada Madrid 5e.
  • Video: Cómo aplicar la neuroeducación en el aula. #UNIRneuroeducación, por Chema Lázaro.
  • Video: Somos lo que la educación hace de nosotros, por Francisco Mora (Doctor en Neurociencia).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *