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“El mundo cambia, la educación evoluciona” | Colegio Mirasur. Escuela Digital Referente

Mirasur School es un colegio privado internacional, creado en el curso 2001-2002 por un colectivo de profesores que constituyeron una cooperativa de enseñanza. En la actualidad, veinte años después, el centro al que la prestigiosa revista Forbes sitúa en el puesto 26entre los mejores colegios nacionales e internacionales, pertenece al grupo Cognita que cuenta con 83 centros en 11 países.

Para saber un poco más sobre el proyecto educativo  del colegio Mirasur, y sobre cómo están haciendo frente a los actuales desafíos propios del actual contexto educativo global, hemos hablado con  su director general, Pedro Sampedro, y con su director de innovación, Miguel Ujeda, aprovechando el acto de entrega de la placa con la que aulaPlaneta quiere distinguir al colegio como Escuela Digital Referente.

1.¿Podríais explicarnos brevemente la historia del centro y su proyecto educativo?

Mirasur School como proyecto educativo constituye el sueño hecho realidad de un colectivo de profesores que constituyeron una cooperativa de enseñanza que vio la luz durante el curso 2001-2002. Desde entonces ha evolucionado haciendo bueno nuestro eslogan «El mundo cambia, la educación evoluciona».  A día de hoy, en 2021, Mirasur ha alcanzado su plena madurez como institución educativa y se ha transformado en un Colegio Internacional que forma parte de la familia Cognita Schools. Cognita supone un extraordinario valor añadido para nuestros alumnos y docentes. Un contexto educativo global e internacional para hacer frente a los desafíos del siglo XXI, mediante una ampliación de nuestro espacio de aprendizaje en convivencia e intercambio de experiencias con más de 80 escuelas, alumnos y docentes repartidos por todo el mundo, lo que posibilita una realidad educativa tremendamente enriquecida.

2. Según vuestra opinión, ¿qué aporta la digitalización a la educación y qué ventajas tiene respecto a la educación tradicional?

La transformación digital de un centro educativo afecta a todas sus dimensiones de funcionamiento. Habitualmente tendemos a pensar que es una cuestión de recursos y de dotación tecnológica, pero en realidad es algo mucho más profundo y complejo.

Permite hacer tres palancas: a) movilizar los equipos de trabajo en una misma dirección y ganar en eficacia; b) posibilitar el cambio de modelo educativo; C) hacer que el colegio sea mucho más inteligente y eficaz en sus procesos.

La transformación digital implica cambiar la cultura organizativa. En nuestro caso ha sido decisivo para mejorar nuestra eficacia colectiva, y ello se nota en una profunda colaboración del equipo educativo y en su agilidad para adoptar cambios y afrontar los retos que se nos van presentando. Unido a lo anterior, la transformación digital aporta la capacidad de hacer escalable y viable el cambio educativo desde el punto de vista metodológico y de impacto en el aprendizaje. Nosotros entendemos que la introducción de metodologías activas, que permitan centrar la enseñanza y el aprendizaje en el alumno, así como personalizar y evaluar de forma que los alumnos se autorregulen y sean dueños de su propio aprendizaje, necesita herramientas tecnológicas apropiadas y acordes a lo que se maneja en las empresas que tienen éxito.

Por último, la digitalización de un colegio conlleva que se vuelva más inteligente. Si no cambian los procesos, no es una digitalización sino una superposición de recursos.

3. ¿A qué retos tuvo que enfrentarse el centro cuando decidió dar el paso hacia la digitalización de las aulas?

Al echar la vista atrás es evidente que fuimos muy atrevidos. En el momento en que en nuestro colegio decide afrontar el cambio nos encontramos con dos cosas que ahora, en la distancia, parecen irrelevantes, pero que supusieron de nuestra parte mucha determinación y compromiso: por un lado, las familias no entendían los cambios que queríamos adoptar y, por otro lado, había mucha incertidumbre en relación a la integración de tecnología en las aulas, el cambio metodológico y el desarrollo de nuevas destrezas y competencias en el profesorado que debía hacer esto posible.

El reto más relevante sin duda ha sido y sigue siendo compartir y hacer comprensible la visión del cambio, que es constante. Nosotros hemos adoptado una cultura de innovación y transformación que implica evolución constante. No somos un colegio que repita fórmulas año tras año. 

4. Visto en perspectiva, ¿se podría decir que ha sido un camino fácil?

Fácil no, pero sí muy estimulante y emocionante. Para nosotros ha sido clave que nuestro equipo educativo se haya actualizado y asumido el compromiso de hacer viables las decisiones que hemos ido tomando con atrevimiento. Muchos colegios se fijan en nosotros y las cosas parecen fáciles cuando las reconoces en otros. Pero desde luego no es fácil sostener ese compromiso en el tiempo, requiere una vocación por la infancia notable.

5. Según vuestra opinión y dada la situación actual, ¿cuáles son las competencias que debe incorporar un buen gestor de centro? ¿Han cambiado en los últimos años?

Una de las palancas de transformación de la educación es la profesionalización de las organizaciones educativas, que no es incompatible con conservar el propósito «moral y humanizador» que debe perseguir una escuela. Para ello, las organizaciones escolares necesitan equipos directivos profesionalizados y multidisciplinares que introduzcan planteamientos más complejos de organización y gestión. Otro de los grandes problemas es que hemos centrado tradicionalmente la labor de la dirección educativa en el control, la supervisión y la gestión del día a día. Hoy, en pleno siglo XXI, necesitamos perfiles directivos con capacidad de visión, expertos en gestionar el futuro, con habilidades estratégicas, conocimientos para la gestión de organizaciones y fuertes competencias pedagógicas y didácticas.

6. Educación y digitalización: ¿cuál debe ser el equilibrio para que se deje de ver como una amenaza desde ciertos sectores?

No son conceptos opuestos. Lo que sí es cierto es que hemos superado esa etapa en la que la tecnología se asociaba directamente con innovación y en la que había una ingenuidad en relación a Internet y los modelos emergentes de socialización, comercio y aprendizaje que en el espacio telemático se producen. Quizá uno de los retos más relevantes de nuestra era es ser capaces de educar críticamente a nuestros alumnos para que sean ciudadanos conscientes de los riesgos y de las oportunidades que conlleva la tecnología, pero a nadie se le escapa que la resolución de los grandes problemas que tenemos como humanidad va a requerir de innovación y tecnología. Lo que sí comprendemos mejor es cómo y para qué usar la tecnología en el aprendizaje, cuándo no aporta valor y cuándo directamente supone un riesgo.

Una cosa es aprender sobre tecnología, que es incuestionable. Otra distinta es aprender con tecnología, lo cual es posible gracias a la digitalización de las aulas y al uso de ecosistemas como Google for Education o las múltiples plataformas tecnológicas de colaboración y creación de contenido, pero además está la opción de aprender gracias a la tecnología. Aprender gracias a la tecnología es otro cantar y estamos únicamente ante el despertar de un mundo lleno de posibilidades y riesgos derivados de la aplicación de la IA en educación. 

7. Como centro usuario de aulaPlaneta, ¿cómo creéis podemos ayudar a los centros educativos a superar temores o limitaciones en el uso de la tecnología en el aula?

Creo que el acompañamiento es esencial para que el profesorado comprenda que recursos digitales que ya han recibido curetaje y que se han construido de forma flexible, no pueden ser nunca una amenaza. Pero también es cierto que se espera del mundo editorial, y en concreto de aquellas editoriales que mejor propuesta están haciendo, que tengan una mirada hacia ese aprender gracias a la tecnología con un trabajo serio en integración de IA para mejorar aprendizajes instrumentales, fundamentalmente, y con una mayor apertura y flexibilidad en sus modelos de distribución de contenidos e interoperabilidad con otras plataformas.

8. En vuestro caso que ya lleváis unos cuantos dedicados a la docencia ¿ Creéis que ha cambiado mucho la educación en estos años?

La misión sigue siendo la misma, nuestra función es pedagógica pero nuestro fin es humanizador. Sin embargo, todo los demás ha cambiado mucho; hay mayor fundamentación, la práctica docente es deliberada y tiene sentido, el docente se ha profesionalizado, los planes de formación están mejor orientados. Existen multitud de comunidades educativas que están dinamizando la educación, congresos, planes de responsabilidad social de grandes corporaciones, los medios de comunicación promueven mucho más el alcance de noticias educativas, incluso a nivel financiero existe la entrada de grandes grupos y fondos de capital que están dinamizando el sector. En realidad, el cambio es total, la educación está de moda.

9. Respecto al libro en papel ¿Pensáis que lo veremos desaparecer por completo?

Los modelos de consumo de información han cambiado completamente y las empresas deben tomar una decisión: producir para quien enseña o producir para quien aprende. Si se produce contenido para quien aprende, no puede ser lineal y en papel. Quizá el contenido especializado y profundo requiera formatos de otro tipo, pero en educación obligatoria y más allá de los cursos iniciales y de los contenidos estrictamente manipulativos, para nosotros la respuesta está clara.

10. ¿Cómo valorais la relación entre transformación digital, evolución de la sociedad y cambio del sistema educativo?

Hay un desajuste importante entre la evolución social y cómo la escuela responde a las necesidades que se van presentando. Las escuelas se consideran a sí mismas como un mundo aparte del resto de las organizaciones y profesionales, cuando en realidad esto no hace ningún bien. La educación debe profesionalizarse mucho más, y hasta que la función docente no se profesionalice y las escuelas sean organizaciones realmente adaptadas a nuestro mundo, seguiremos perpetuando un sistema educativo a pesar del futuro de nuestros hijos.

11. ¿Qué papel pensáis que pueden desempeñar las familias en este proceso de transformación digital que se está llevando a cabo en la educación?

Más bien la escuela está forzando la transformación digital de muchos hogares. En 2013 existía un alto porcentaje de familias que no tenían acceso a Internet en sus hogares. Hoy en día la realidad de las familias ha cambiado mucho y aunque hay sobredotación tecnológica en los hogares de la mayoría de alumnos y la comunicación y colaboración entre familia y escuela se ve reforzada gracias a la tecnología, se plantean nuevos retos educativos que hemos de intentar resolver conjuntamente. La pandemia ha avalado las apuestas tecnológicas realizadas por centros educativos como el nuestro y, hay una gran diferencia para los alumnos y profesores que ya tenían destrezas digitales de aquellos que no, pero no cabe duda que las familias ahora tienen necesidades que antes no valoraban, como cuestiones relacionadas con bienestar digital y que los centros tenemos la obligación de considerar el bienestar como una de las dimensiones de la competencia digital en materia de seguridad.

12. La nueva Ley de Educación potenciará un modelo de enseñanza por competencias y no por asignaturas. ¿Qué opináis al respecto?

No es opuesto que busquemos desarrollar competencias que permitan a nuestros alumnos pasar a la acción con las destrezas necesarias para su futuro, con la organización de contenidos disciplinaria. Una cosa es cómo el conocimiento se integra en el desarrollo de competencias y otra, cómo ese contenido se cataloga y se estructura. Desde luego el diseño y el despliegue de las propuestas de enseñanza y aprendizaje debe ser transdisciplinar, pero los contenidos son absolutamente necesarios y cómo integrarlos en la comprensión del mundo y en el modo en que afrontamos la resolución de problemas seguirá siendo nuestra misión.

13. ¿Qué competencias deberían tener los alumnos que en los próximos años se incorporen al mundo laboral?

Flexibilidad cognitiva con capacidad ejecutiva orientada a la acción, con firmes valores para la relación con los demás y con el entorno. Necesitamos personas críticas, con un elevado compromiso ético por mejorar las cosas, con una enorme capacidad de colaboración y que sepan desenvolverse en condiciones de incertidumbre.

14. Y ya para terminar, ¿cómo será la educación del futuro?

Me gustaría que fuera completamente PERSONALIZADA, RELEVANTE, EFICAZ y HUMANIZADORA. En todas estas dimensiones la transformación digital es clave.

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