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Educar en la libertad individual: Bases de la pedagogía libre

También conocida como educación libre no directiva, entendemos por pedagogía libre no directiva un sistema pedagógico que, a través de la libertad de expresión y pensamiento y de la investigación práctica, sitúan al alumnado en el centro de su propio proceso educativo, adecuado a sus necesidades y ritmo de aprendizaje. Una serie de principios estructurales y metodológicos que aparecieron en un instante histórico preciso y que, no sin polémica, se han ido desarrollando, en paralelo con otras pedagogías de corte más tradicional, durante el siglo XX y hasta la actualidad.

 

Historia de una pedagogía crítica

En 1927, el docente escocés Alexander Sutherland Neill (1883-1973) fundaba en Lyme Regis, en Inglaterra, la escuela-internado para niños y niñas Summerhill, que ese mismo año se trasladó a su localización actual en la localidad inglesa de Leiston. Allí, Neill dio respuesta a su descontento con el sistema educativo británico de por entonces, tomando algunos de los principios teóricos promovidos por el filósofo Jean Jacques Rosseau (1712-1778), el escritor Lev Tolstoi (1828-1910) o el controvertido médico, psiquiatra y psicoanalista Wilhelm Reich (1897-1957). El resultado fue una pedagogía basada en la libertad a partir de la búsqueda de la felicidad como motor de la educación, el convencimiento de que el ser humano es bondadoso por naturaleza, capaz de convivir en armonía y respeto con sus semejantes, y cuya corporeidad y sexualidad cobran una gran importancia para su buen desarrollo formativo. Un conjunto de prácticas que fueron recogidas en Summerhill: un punto de vista radical sobre la educación de los niños, editado en 1960 y que obtuvo un considerable éxito a lo largo de esa década debido, en parte, al impacto sociocultural de muchas de las protestas ocurridas durante 1968 en diferentes partes del mundo… Un caldo de cultivo sociocultural que propició su popularidad gracias a su oposición a un establishment que, a decir de sus críticos, se perpetuaba a través de un sistema educativo ineficiente y utilitario, experiencias similares a las de Summerhill fueron apareciendo por todo el globo, funcionando muchas veces en red debido al escaso apoyo institucional que reciben y que las relega a una situación de alegalidad. Es el caso, por ejemplo, de las 18 experiencias coordinadas a nivel internacional desde la Red Internacional de Educación Democráctica, el espacio de encuentro y reflexión entre familias y profesionales ofrecido por la Red de Educación Libre (o XELL, acrónimo de Xarxa d’Educació Lliure de Catalunya) o de la Asociación por la Libre Educación (ALE) que agrupa familias que abogan por la educación en el hogar, o homeschooling.

 

Rasgos comunes para una educación individualizada

Vista la variedad abarcada bajo el paraguas del concepto de pedagogía libre no directiva ¿cuáles son los rasgos comunes de las prácticas que agrupa esta metodología? Y ¿qué papel juega el profesorado en un entorno en el que alumno goza de una libertad como la defendida por esta tipología educativa?

  • Educación en libertad para alcanzar la autorregulación de sus participantes. Un principio fundamental que, sin embargo, requiere de la comprensión y la confianza de los adultos hacia los niños y niñas a su cargo, a los que se responsabiliza de las consecuencias de sus decisiones ya que, no en vano, han sido tomadas por propia voluntad. Los únicos límites en este sentido son la libertad de los demás y la propia seguridad.
  • Capacidad para elegir qué se desea aprender. Derivado del principio anterior, los niños y niñas que aprenden en entornos mediados por pedagogías libres no directivas deciden qué, cuando y a qué ritmo quieren aprender. En este sentido, la asistencia a clase es a veces voluntaria, pese a que mayoritariamente sí es obligatoria ofreciendo a cambio el poder de decisión sobre en qué ambientes y con qué recursos aprenden los y las alumnas.
  • Una educación que cubra todos los aspectos de los niños y niñas, y no sólo ejercite la razón u otros aspectos cognitivos de su alumnado. Por eso, los entornos pedagógicos libres y no directivos plantean ambientes de aprendizaje que permitan el desarrollo de las inteligencias múltiples.
  • Espacios polivalentes, tanto exteriores como interiores, que permitan la investigación y la experimentación del alumnado, dando una especial importancia a los espacios naturales por favorecer la sensibilidad medioambiental, la sensación de libertad y la capacidad para gestionar el riesgo.
  • Implicación por parte de todos los agentes que, de un modo u otro, participan de la formación de los niños y niñas, a través de la democracia directa y participativa a través de asambleas en las que tanto adultos como infantes tienen derecho a voto y que permiten la autorregulación colectiva de estos espacios.
  • Flexibilidad del grupo clase e interdisciplinaridad de forma muy similar a la de la escuela unitaria, agrupando a alumnos y alumnas de diferentes edades y niveles como parte de la libertad de elegir el propio itinerario formativo comentada anteriormente.
  • Generalmente, estos entornos tienen una escala reducida, para que su gestión sea efectiva, la cercanía del trato quede garantizada, y el proyecto pedagógico permanezca de forma sostenible.
  • La función del profesorado pasa a ser el de acompañar y mediar, en lo mínimo imprescindible, para guiar el desarrollo del alumnado desde perspectivas más o menos planificadas pero que no obligan a intervenir a menos que sea imprescindible.

 

¿Participáis o conocéis alguna experiencia relacionada con las pedagogías libres no directivas? Si es así, compartid vuestras impresiones y experiencias con todos nosotros así como este post con vuestros contactos.

 

Para saber más:

Introducción al libro Summerhill: un punto de vista radical a la educación de los niños, escrito por Erich Fromm (en inglés).

Video: Alexander Sutherland Neill – Memorias de un maestro.

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