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Como aplicar la robótica educativa en el aula

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han provocado un cambio considerable en la forma en la que nos relacionamos entre nosotros y nos relacionamos con nuestro entorno. Un nuevo paradigma que también ha afectado, de forma irremediable, la forma en que aprendemos tanto fuera como dentro del aula, lo que a su vez ha conllevado la introducción de estas TIC en la escuela bajo la forma de nuevas metodologías y de herramientas de aprendizaje como, por ejemplo, la robótica. Una disciplina que, en su aplicación educativa, consiste en la concepción, creación y puesta en funcionamiento de prototipos robóticos y programas especializados concebidos con una finalidad pedagógica. Considerada una de las ramas de la programación en el aula y también como una de las posibles aplicaciones prácticas de las matemáticas, la robótica se ha convertido en una de las más populares formas de introducir las TIC en las escuelas gracias a su capacidad para motivar a alumnado de todas las edades y a lo tangible de sus resultados. Pero ¿qué especificidades presenta su aplicación?

Abonando el terreno de la robótica en el aula

La robótica aplicada a la educación se ha desarrollado según los principios teóricos del desarrollo cognitivo defendidos por el pedagogo Jean Piaget (1896-1980) y, sobretodo, por su teoría constructivista del desarrollo de los conocimientos de los niños. Una teoría pedagógica, que apuesta por entregar al estudiante las herramientas que le permitan crear sus propios procedimientos para resolver problemas, que fue recogida y adaptada por el matemático, científico computacional y educador Seymour Papert (1928-2016), no en vano alumno de Piaget en el Centro Internacional de Epistemología Genética de Ginebra, y que desembocó en lo que conocemos como aprendizaje construccionista.

De forma similar al constructivismo pedagógico que le sirve parcialmente de base, esta metodología sitúa al estudiante en el centro del proceso educativo, y hace del acto de descubrir una parte indispensable de la formación del alumnado. Asimismo, el constructivismo contempla como beneficiosas la interconexión entre ideas pertenecientes a diferentes áreas curriculares del aprendizaje o el acompañamiento del alumnado por parte del equipo docente, mientras aboga por un aprendizaje basado en la experiencia y en la construcción de objetos reales y tangibles, a través de la tecnología. La robótica aglutina todos estos principios metodológicos de forma especialmente motivadora para los estudiantes, teniendo puentes entre estos y el uso creativo y activo de las TIC, e involucrando diferentes áreas curriculares del conocimiento. Y es que, bajo esta perspectiva, el aprendizaje de robótica en el aula no se orienta tanto a la formación en robótica en sí como en las diferentes formaciones que permite su aprendizaje. Lo que englobaría aprendizaje en STEAM o competencias sociales, cognitivas y creativas, además de impulsar la iniciativa del estudiante para resolver problemas a través de lo que no es sino una aplicación tecnológica del aprendizaje por proyectos. Así, a través de la robótica educativa, pueden desarrollarse de forma práctica aquellos conceptos teóricos que planteados de forma abstracta pueden resultar o demasiado vagos o demasiado confusos para los estudiantes, con la inestimable ayuda del grado de motivación que suele acompañar el uso de las TIC en el aula.

De la teoría a la práctica

Pero apliquémonos esta última máxima ¿cómo implementar esta metodología educativa, con todo el bagaje teórico que implica, en un entorno de clase? Pues principalmente, y aunque parezca una perogrullada, disponiendo de diferentes herramientas de software y/o hardware que permitan a los estudiantes la construcción de los prototipos robóticos mencionados hace unas líneas.  Existen numerosos kits de robótica pedagógica en el mercado como Parallax o la gama fabricada y distribuida bajo el sello de LEGO Robotix y, en caso de necesidad o si se elige esta opción pedagógica, también pueden reciclarse diferentes piezas de dispositivos electrónicos en desuso para la construcción de estos prototipos. Igualmente, existen numerosas herramientas de hardware libre como los que posibilita el sistema Arduino o el más popular Scratch, que no requieren de conocimientos avanzados de electrónica para utilizarlos. Una vez obtenidas estas tecnologías llega la hora de implementarlas, lo que podemos a partir de cuatro pasos diferentes:

  • Integración de recursos de robótica en el currículo. Pese a que su uso se da en muchas ocasiones de modo extraescolar, la robótica pedagógica permite una integración interdisciplinar en asignaturas como las matemáticas, la física, la electrónica y, en menor medida, la propia robótica. Aprovechar el elemento motivador de esta metodología ayuda al aprendizaje de estas materias, mucho más que si se la aísla del grueso del currículo obligatorio.
  • Reestructuración de las prácticas pedagógicas. Como en tantas otras aplicaciones de las TIC en el aula, el alumno se convierte en un agente activo de su aprendizaje, mientras que el docente pasa a ser un mediador que incentiva a sus alumnos a investigar para aprender. El profesor al cargo del grupo clase debe crear el contexto de aprendizaje en el que se desarrollará la formación de los estudiantes, a partir de su interacción con la tecnología robótica.
  • Instrumentación del aula a partir de software y hardware, como el indicado hace unas líneas, que permita la construcción de diferentes prototipos cuyo número puede variar dependiendo de la cantidad de alumnos por clase. Pero antes o durante de esa instrumentación es muy recomendable que los docentes reciban una formación básica que les permita utilizarlas con conocimiento de causa.
  • Definición del uso pedagógico de estas tecnologías. El diseño previo de las diferentes actividades relacionadas con la robótica permite plantear pedagógicamente su implementación en el aula, al igual que los conocimientos y competencias que se pretenden enseñar a los alumnos a partir de su utilización.

Un último paso difícil que en ocasiones requiere de la ayuda de expertos en robótica educativa para una buena adaptación a las necesidades pedagógicas del aula, y que probablemente ya conozcáis los que trabajéis con esta tecnología en vuestras clases. A todos vosotros, y también a los que no tengáis esa experiencia educativa, esperamos que os haya interesado este artículo y que lo compartáis, al igual que vuestras vivencias e impresiones al respecto, con todos nosotros.

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